¡El Dólar y el Euro le Subieron el Precio al Cielo en la Calle Cubana!
El dólar y el euro se disparan en el mercado informal cubano, alcanzando casi 500 y 550 pesos respectivamente, impactando fuertemente el día a día de la gente en la isla.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que te caigas de espaldas! El dólar y el euro amanecieron hoy como si les hubieran echado levadura, subiendo sin piedad en el mercado ese que no sale en la tele. Es un bochinche que se siente en cada bolsillo.
Ahora mismo, un triste dólar ya casi le roza los 495 pesos cubanos y el euro, ¡ni te cuento!, se clavó en los 550. Esto no es chismecito de lavadero, es la pura verdad que se vive en la calle, donde el dinero se evapora antes de llegar al bolsillo.
Dónde y cuándo
Este novelón se armó hoy, lunes 9 de febrero de 2026, por toda la isla, en cada esquina donde se cuadra la gente con la divisa en la mano. Desde La Habana hasta Baracoa, el ambiente es de un calor que no lo quita ni el ventilador, con la gente sudando la gota gorda para que el poquito de peso le rinda un día más.
Es en ese mercado que llaman "informal" donde se baila la macarena de verdad, sin permiso de nadie, y donde los números son los que mandan. La tensión se corta con un cuchillo, porque cada cifra que sube es un suspiro menos para muchos.
Por qué importa
¡Ay, mi socio! Esto no es pa' quedarse callado. Cada vez que el dólar o el euro le meten un estirón, la vida se pone más dura que un coco. Los precios de la comida, la ropa, hasta el pasaje de la guagua, ¡todo se va por las nubes!
A quien le cae arriba es a la gente de a pie, la que vive de un salario o de una remesa que ahora rinde menos que un vaso de agua en el desierto. La economía cubana está bailando un mambo que nadie entiende, y el peso cada vez tiene menos fuerza que un viejito en cuesta.
Qué dicen las partes
Bueno, la voz oficial siempre trae sus números, un poco más bajitos, como si el problema fuera otro. Los bancos y Cadecas suben sus tasas, sí, pero siempre van por detrás de la locomotora que es la calle.
En la calle, la gente murmura, se queja, y busca la forma de estirar cada moneda. Unos dicen que es la inflación, otros que la falta de producción. Pero la verdad es que cada día se acorta más el alcance de lo que uno tiene en el bolsillo. Unos números por un lado, y la realidad del pueblo por el otro.
Qué viene ahora
Pues, mira, el panorama no pinta color de rosa. Si las divisas siguen en este corre-corre, lo que viene es más aprieto para la economía de la casa. Los precios seguirán bailando, y el poder de compra se seguirá encogiendo como una camisa vieja.
Hay que estar con el ojo pelao, porque esta crisis cambiaria no tiene pinta de parar. La gente seguirá fajándose para sobrevivir, y la isla seguirá sintiendo el coletazo de un peso que, tristemente, cada día vale menos en la balanza de la vida real. ¡A ver quién es el guapo que le pone el cascabel al gato!