¿Y a estas tres madres se las llevó la yuma por pedir agüita y corriente?
Tres madres fueron detenidas en Regla, La Habana, tras protestar pacíficamente por la falta de agua, alimentos y electricidad. Autoridades no dan información clara.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en La Habana se están poniendo las cosas color de hormiga. Tres mujeres, tres madres, ¡detenidas! ¿Y por qué? Por atreverse a salir a la calle a pedir lo básico: agüita pa' beber, comida en la mesa y la maldita corriente que no se vaya cada dos por tres. Dicen que fue en Regla, en Casablanca, y que la cosa fue pacífica, pero de eso a que te metan presa, hay un trecho que no se entiende.
Lo más caliente es que estas mujeres, Yohana Hardy Ramírez, Leanis Suárez Ramírez y Jennifer Castañeda Oquendo, tienen niños pequeños. Imagínate el drama, pidiendo por sus hijos y terminan tras las rejas. ¡Un bochinche! Dicen que alguien les tomó fotos y se las entregó a la policía, y ¡zas! detenidas el mismo día.
¿Dónde y cuándo se armó este lío?
Todo este rollo pasó el 19 de junio, en Casablanca, un barrio de Regla, allá en La Habana. El aire estaba caliente, no solo por el sol, sino por la desesperación de la gente. La falta de servicios básicos, como agua, comida y electricidad, tiene a los vecinos al borde de un ataque de nervios. Imagina el calor, el ruido de los problemas, la tensión en el ambiente.
La protesta fue en la calle, un grupo de vecinos expresando su hartazgo. No hubo invento, solo ganas de que les hicieran caso, de tener una vida digna. Pero parece que eso de alzar la voz es un pecado en algunos lados.
¿Y por qué esto es importante? ¡Esto es el pan de cada día!
Mira, que te detengan por pedir agua o luz es como decir que pedir respirar está mal. Afecta a todos, pero sobre todo a las familias, a los niños que no tienen la culpa de nada. La gente está harta de que los servicios que deberían ser normales se conviertan en un lujo o una batalla. Esto es un llamado de atención, una señal de que la paciencia se está acabando.
El que esto pase pone en evidencia que la situación con los servicios públicos está que arde. No es solo un problema de Regla, es algo que se siente en muchas partes de Cuba. Cuando la gente no tiene lo mínimo, la olla empieza a hervir.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por ahora, las autoridades no dan pie con bola. Los familiares, desesperados, intentan sacar información, pero solo reciben evasivas. En la unidad policial les dicen que el caso todavía no está resuelto, que están evaluando qué hacer. ¡Como si pedir agua fuera un crimen grave!
La organización Cubalex, que está metida en esto, ha denunciado que las mujeres recibieron hasta advertencias de que podrían enfrentar sanciones. Y ellas, pobrecitas, les han dicho que busquen abogado. Pero Cubalex lo tiene claro: protestar por derechos básicos no es delito, no se puede criminalizar a la gente por exigir lo mínimo.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera de este embrollo?
Pues ahora mismo, el panorama está nublado. No se sabe qué va a pasar con estas tres madres. Lo que sí queda claro es que la tensión sigue subiendo. La gente está cansada de los apagones, de la falta de comida, de no tener agua. Habrá que ver si esta protesta, y las que vengan, logran que las autoridades hagan algo más que detener a la gente.
Es un llamado a seguir de cerca la situación, a ver si de verdad se toman en cuenta las necesidades de la gente o si seguiremos viendo este tipo de cosas. El futuro dirá qué pasa, pero la gente ya no aguanta más.