¿Y los presos políticos? Senador español le canta la verdad a Cuba

Senador español denuncia más de 1,260 presos políticos en Cuba y califica la cooperación médica como explotación laboral, pidiendo una postura firme de España.

¡Oye esto pa' que veas!

¡Tremenda candela se armó en el Senado español! Un senador, Vicente Azpitarte, se paró firme y le cantó las verdades a la situación de Cuba. Dijo que España no puede hacerse la loca ante lo que pasa en la isla. ¡Nada de quedarse callado!

La cosa es seria, porque habló de presos políticos y de conciencia, ¡más de 1,260! Y pidió que los suelten a todos, ¡ya y sin condiciones!

¿Dónde y cuándo se oyó este bochinche?

Esto fue en la Comisión del Senado español. Imagínate el gentío ahí, escuchando atentamente. El senador soltó esta bomba el miércoles 24 de junio de 2026, basándose en informes de la gente de Prisoners Defenders.

El calor subía en la sala mientras soltaba los datos, sin darle vueltas, directo al grano. ¡Un detalle que te pone los pelos de punta!

¿Y a ti por qué te importa esto?

Pues mira, porque España no es un país cualquiera. Es un socio de Europa y lo que pasa en Cuba, que está cerquita, les preocupa. No se trata de meterse en camisa de once varas, sino de defender los derechos de la gente.

Además, tocó el tema de los médicos cubanos que trabajan fuera. Dijo que eso huele a explotación, a trabajo forzado, ¡como si fueran esclavos modernos! Y eso, amigo, nos toca a todos. ¡Hay que estar pendientes de estas cosas!

¿Qué dicen las partes de este enredo?

Por un lado, el senador Azpitarte y las organizaciones que lo apoyan, como Prisoners Defenders, la ONU y el Parlamento Europeo, señalan denuncias fuertes: presos políticos y posible esclavitud moderna. ¡Un panorama feo!

Por el otro, el Gobierno cubano, ¡claro está!, rechaza todo esto. Dicen que sus programas son acuerdos serios entre países y que nada de eso es verdad. ¡Cada cual con su cuento!

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de este grito?

El senador no se quedó quieto. Volvió a pedir la liberación de los presos y que la comunidad internacional se meta más en el asunto de los derechos humanos en Cuba. ¡Quiere que haya transparencia y que dejen entrar a observadores independientes para que vean todo con sus propios ojos!

La cosa queda ahí, en el aire, pero con un llamado fuerte a que se ponga orden y se respeten los derechos fundamentales. ¡Habrá que seguir de cerca a ver qué pasa con todo esto!