¡Cosas de la vida! El gobierno abre más cafeterías de 'Ay, qué pobre soy' mientras la gente pasa más trabajo que un pato en un garaje

El gobierno cubano planea más comedores comunitarios, los llamados "Hogares de Alimentación", para los más necesitados. La crisis es tan profunda que la gente no tiene ni para un plato de comida. ¡Pobreza a la vista!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, socio! En medio de este despelote económico que nos tiene a todos con la soga al cuello, el gobierno ha soltado la bomba: van a abrir más comedores. Sí, más de esos sitios donde la gente que de verdad no tiene nada puede encontrar un bocado.

Los llaman “Hogares de Alimentación Comunitaria”, un nombre que suena a casa de familia, pero en el fondo es una señal clara de que la cosa está tan mala que hay que alimentar a la gente por la libre.

Es como si el país entero tuviera un letrero de “se busca comida desesperadamente”. Escasez por un lado, falta de gasolina por el otro, y el bolsillo más vacío que las promesas viejas. El drama está servido, pero esta vez, literalmente.

Dónde y cuándo

Esta movida no es de ahora, pero se viene con más fuerza. Ya tenemos unos 29 centros funcionando, regados por Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín. Pero el plan es meterle mano y abrir 325 más por todo el país.

Se están enfocando, ¡y con razón!, en la región oriental, donde la gente está apretada por la soga más que en ningún otro lado. De los nuevos, 105 irán para Oriente. La señora Grettel Portales Pérez, del Ministerio de Comercio Interior, fue la que dio la noticia. Así que, pónganse pa’ lo suyo, que esto viene.

Por qué importa

Esto no es un chismecito cualquiera; esto toca la fibra de la gente. ¿A quién le cae arriba? A los viejitos que están solos, a los que tienen alguna discapacidad y no tienen a nadie, y a esas familias que no tienen ni un sartén para echar un huevo. Y hasta a las embarazadas con apuros económicos. ¡Imagínate tú!

La cosa es que la llamada “vulnerabilidad social” no es una palabrota de político; es la realidad de muchos que no llegan a fin de mes. Si el gobierno tiene que abrir comedores, es porque la barriga del pueblo tiene un rugido que no se quita con la tele.

Qué dicen las partes

Desde las páginas del Granma y por boca de la directora del Mincin, dicen que la idea es ayudar. Que el programa ya está atendiendo a unas 250 personas en Guantánamo y que en Holguín y Santiago de Cuba va viento en popa.

Pero, como siempre, hay un “pero”. A pesar de que hay una caja para la asistencia social, el propio gobierno ha admitido que la plata no se ha usado como se debe. Es la misma historia de siempre: intenciones buenas, pero a la hora de la verdad, la cosa cojea.

Qué viene ahora

La pregunta del millón es: ¿de dónde van a sacar la comida para tantos comedores con la escasez que hay? Y el combustible, ¿quién lo va a poner para que llegue a todos esos lugares intrincados?

Mientras tanto, la situación social sigue apretando: la gente se hace vieja, los jóvenes se van, y los niños, ¡ay, los niños!, cada día están en situaciones más difíciles. Este plan de comedores es un parche, pero el hueco sigue creciendo. Habrá que ver si, como se dice en la calle, “lo que se ve es lo que hay” o si es solo un cuento más para dormir.

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