¡Candela! ¿Nos estamos asfixiando con el humo de la basura en La Habana?

El humorista Ulises Toirac ha levantado la voz por la quema descontrolada de basura en las calles de La Habana, alertando sobre graves riesgos para la salud y el medio ambiente.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, socio! El mismísimo Ulises Toirac, ese que nos saca la carcajada, ha salido con los pelos de punta por un bochinche que nos está ahogando.

Resulta que en La Habana se ha puesto de moda la candela a la basura en plena calle. Lo que unos creen que es un remedio rápido para el montón de porquería, ¡es un veneno que nos está matando suavecito!

Ulises no se guardó nada y avisó que esto no es solo 'quitar lo que se ve'. ¡No, mi gente, esto va mucho más allá!

Dónde y cuándo

Esta historia de humo y tizne está pasando ahora mismo en un montón de barrios de nuestra capital, La Habana. Según nos cuentan, esto es cosa de hace rato, pero ahora se ha puesto peor, especialmente por estos días.

Imagínate el cuadro: montones de basura ardiendo en la esquina, el humo espeso subiendo, metiéndose por las ventanas y puertas. ¡Hasta la ropa tendida coge olor a quemado!

No es cuento, el aire que respiramos en la calle está cargado de esa humarada, y ni te digo cómo entra en las casas, afectando a los viejitos y a los chiquitos con problemas de respiración.

Por qué importa

¡Aquí es donde se pone la cosa de verdad seria! Esa basura que queman no es solo papel de periódico, ¡qué va! Tiene de todo: plásticos, baterías viejas, hasta restos que no sabemos ni qué son.

Cuando esto agarra candela sin control, suelta un veneno que ni te imaginas. Dioxinas, furanos que dan miedo por lo que pueden causar, y un polvo tan fino que se te mete hasta el alma de los pulmones.

¡Y no solo el aire, chico! Esa ceniza y ese humo se quedan pegados en el suelo, contaminan el agua y hasta le dan un empujón al calentamiento global. Además, ¿te imaginas un cable pelao cerca de una candela? ¡Un desastre esperando!

A la larga, esto significa más gente enferma, más gente en el hospital, y La Habana, que es una joya, se nos va a poner fea con tanta suciedad y hollín. ¡Un problemón de esos que no te ríes!

Qué dicen las partes

Bueno, aquí el que dio el toque de alarma, y bien duro, fue Ulises Toirac. Él puso el grito en el cielo, diciendo que esto es una barbaridad que hay que parar.

Por otro lado, la gente de a pie, esa que anda buscando cómo resolver, muchas veces ve en prenderle fuego a la basura la única salida cuando el camión no pasa o no hay dónde echarla. No es que quieran, es que no encuentran otra.

El mensaje es claro: mientras unos ven un parche, Ulises ve una herida abierta. La solución no puede ser prenderle candela al problema, sino buscar la manera de que la basura se recoja como debe ser.

Qué viene ahora

Entonces, ¿qué nos espera si seguimos con esta quema a lo loco? Pues más problemas de salud para todos, más visitas al médico y un aire que cada día costará más respirar sin toser.

Esto no se quita con un soplido, mi gente. Si no se resuelve lo de la recogida de la basura de raíz, este bochorno va a seguir creciendo y un día nos va a tapar por completo.

Hay que estar al tanto, porque esta historia de humo y veneno no ha terminado. Es un problema serio que nos toca a todos y que tiene que encontrar una solución que no nos cueste la salud y el aire que nos queda.

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