¡Tremendo bochorno! Vecinos atrapan estafadores y la PNR los libera al momento
En San Miguel del Padrón, vecinos agarraron a dos presuntos estafadores. La Policía los soltó en cuatro horas, ¡un descaro que indignó a todos!
Qué pasó
¡Agarra esto pa' que veas qué muela se montó en San Miguel del Padrón! La gente, harta ya de tanto descaro en la calle, se fajó y cogió a dos supuestos estafadores con las manos en la masa. Imagínate el revolico, la gritería, la gente indignada. ¡Parecía una novela!
Los vecinos, ya con el hígado al cuello de ver cómo estos bandidos campaban a sus anchas, decidieron no quedarse con los brazos cruzados. Después de que varias víctimas los señalaran y sus fotos circularan como la peste, la comunidad dijo: ¡hasta aquí llegasteis! Y así fue, los amarraron, o los retuvieron, pa' entregarlos a la ley.
Dónde y cuándo
Esto no fue en la China ni en la luna, mi gente. Esto pasó aquí mismito, en La Habana, específicamente en el municipio de San Miguel del Padrón. El chisme, o mejor dicho, la noticia, explotó este lunes 23 de febrero de 2026. Un día cualquiera, pero que quedó marcado por el bochorno.
Todo el mundo estaba pendiente, en la cola, en el balcón, en la parada de la guagua. Las víctimas, una mujer y dos muchachos de Artemisa que se vieron la cara con estos pillos, no dudaron en reconocerlos y confirmar que eran los mismos que les habían hecho el cambiazo en la calle.
Por qué importa
¿Y por qué esto nos importa a nosotros, los de a pie? ¡Pues porque es un golpe bajo a la confianza! Si la gente de a pie se sacrifica, se arriesga a ponerle el guante a los delincuentes, ¿qué esperamos si después la autoridad los suelta como si nada? Es como si le dijeran a la delincuencia: "sigan, que aquí no pasa na'".
Esto no es solo un chisme de esquina, compadre. Esto genera un malestar que se respira en el aire, un 'sálvese quien pueda' que no le conviene a nadie. La gente se pregunta: ¿para qué uno se mete en problemas si después los que deben velar por el orden no cumplen su parte?
Qué dicen las partes
Bueno, dicen los vecinos que recuperaron algunas cosas de los estafadores y las llevaron a la Oncena Unidad de la PNR. Les dijeron a las víctimas que fueran a formalizar la denuncia, que todo estaba en regla. Pero, ¡ay, sorpresa!, cuando llegaron a la estación, los 'sospechosos' ya estaban en la calle otra vez.
La PNR, según cuentan las víctimas con cara de pocos amigos, dijo que los soltaron porque "no había denuncia formal" al momento de la detención. ¡Como si coger a dos tipos señalados por media docena de personas no fuera suficiente! Las víctimas se quedaron con la boca abierta, solo les tomaron declaración y sin más explicaciones.
Qué viene ahora
Ahora, las víctimas andan por ahí con el corazón en la mano, esperando que el jefe de la unidad policial les dé la cara y les explique bien el relajo. La gente en el barrio, ni te cuento, está que echa chispas, con la sensación de que la justicia es una muela y que la inseguridad va cogiendo vuelo.
Este episodio deja un sabor amargo y una pregunta flotando en el aire: ¿quién nos protege si los que debemos confiar no nos respaldan? Hay que estar con los ojos bien abiertos, porque si no resolvemos estas broncas, el bochinche se pone feo de verdad.