¡La Habana se ahoga en basura y el Gobierno pide 'no quemes'!
El Gobierno de La Habana advierte sobre los peligros de quemar basura, pero las calles están que desbordan. Los vecinos están indignados: ¿cómo no quemar si nadie recoge?
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el descaro! El Gobierno de La Habana, con su carita de yo no fui, acaba de soltar un comunicado. ¿Y qué dice? Que la gente no queme la basura. ¿Tú lo puedes creer?
Como si uno hiciera fogata en la esquina por gusto o para calentar el café. Dicen que esa candela suelta veneno, que enferma los pulmones y que daña el medio ambiente.
¡Imagínate tú el cuento! Pero la realidad, socio, es que la ciudad está hecha un vertedero. ¿Cómo quieren que no se encienda un fuego si no hay quién recoja ni un papelito?
Dónde y cuándo
Esto no es un chisme de lavadero, mi gente. La alarma saltó hace poco, por boca de las autoridades de Salud de La Habana. Y el problema, ¿dónde está? ¡En todas partes!
Desde Centro Habana hasta Alamar, los contenedores están que no aguantan más, desbordados, botando por los lados. Las calles huelen a quemado, a podredumbre, a desorden. Un olor que te pega en la nariz y no hay quien se lo quite.
Parece que las mismas personas que deberían estar velando por la limpieza de la ciudad son las que ahora vienen a decirnos cómo no empeorar lo que ellos mismos no arreglan.
Por qué importa
Aquí es donde la cosa se pone picante. Esto no es un simple comunicado más; esto nos cae a todos arriba. Mientras ellos mandan mensajes, la basura se acumula frente a las casas, cerca de las escuelas, al lado de los hospitales.
¿Y quiénes son los que sufren? Los niños con asma, los viejitos con problemas respiratorios, la gente de a pie que tiene que aguantar moscas, ratas y el humo tóxico. Es un relajo que nos está matando por pedacitos, sin que nadie se haga responsable.
Esto es más que una simple incomodidad, es un atentado a la salud pública y a la dignidad de la gente.
Qué dicen las partes
¡Ay, lo que se oye por ahí! Por un lado, el Gobierno, con su papel, habla de dioxinas y metales pesados, con un lenguaje que nadie entiende bien. Como queriendo explicar lo inexplicable, sin meterse en el fondo del asunto.
Por otro lado, la gente en la cola del pollo y en las redes sociales está que echa candela. 'La culpa es del gobierno que no recoge', 'Esto da miedo', 'Vivimos en un vertedero', se escucha por todas partes.
Algunos hasta se ríen y dicen que estas explicaciones son 'bla bla bla' y que siempre le echan la culpa a factores externos. Pero la verdad es que los camiones de la basura no pasan.
Qué viene ahora
Entonces, ¿qué podemos esperar de este enredo? Pues mira, mientras no pongan más contenedores, más camiones y una recogida que sea de verdad y no de mentira, la gente seguirá quemando lo que le estorba.
Los que saben del tema dicen que sí, que quemar es un peligro, pero que la verdadera solución no es un comunicado, sino una gestión de residuos decente. Habrá que ver si esto se queda en un susto o si por fin le meten mano a la basura de La Habana.
El futuro huele a humo y a quejas, si la cosa no cambia de verdad.