¡Candelazo en Boyeros! ¿Se le prendió la equitación al Comandante de los animales?
Un incendio ha sacudido el ranchón de equitación de Guillermo García Frías en Boyeros, sumando alarma a una Habana ya preocupada por recientes siniestros.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! La gente en Boyeros se despertó con el chismecito caliente: ¡Candela! Y no una candelita cualquiera, no. Nada menos que en el ranchón de equitación que, según dicen las malas lenguas, es del mismísimo Comandante Guillermo García Frías. La llama, el humo, el corre-corre... ¡un drama de balcón!
La cosa se puso fea de golpe, con el fuego dándolo todo. Imagínate el susto de los vecinos al ver ese humo en un lugar tan conocido. No es poca cosa que se te prenda algo así, sobre todo cuando la gente ya está con el corazón en la mano.
Dónde y cuándo
Pues el bochinche es en Boyeros, al ladito del famoso Parque Lenin. La información salió volando gracias al periodista Yusnaby Pérez, que es como el radio bemba moderno. Desde que él soltó la bomba, la zona se llenó de fuerzas del Ministerio del Interior y unidades del Cuerpo de Bomberos.
Los uniformados acordonaron el área, como si fuera una película, para que nadie se metiera en el berenjenal. A esta hora, la situación sigue candente, con los equipos especializados sudando la gota gorda para que las llamas no se pasen de la raya a otras construcciones.
Por qué importa
Y esto no es chiste, mi gente, porque la gente en La Habana ya está con el susto en el cuerpo. ¿Por qué? Porque la noche anterior hubo tremendo reguero de fuegos: al menos tres en diferentes puntos de la ciudad, algunos en edificios y locales comerciales.
Así que, ver que ahora se prende el ranchón de un personaje tan conocido como García Frías, pone a todo el mundo a pensar. Si se prende aquí y se prende allá, ¿quién sabe cuándo le toca al vecino de al lado? La preocupación es general, y la gente anda con el ojo pelado.
Qué dicen las partes
Por ahora, la cosa está en boca de la calle. El periodista fue quien soltó el chisme, y desde entonces, bomberos y policías están que no paran. La información es que no hay víctimas, ¡menos mal!, pero tampoco se sabe cuánto se ha perdido en el fuego.
Las autoridades, como siempre, andan con la boca cosida. No hay parte oficial que aclare los daños o las posibles causas. Toca esperar a ver qué dicen al final, después de tanto trajín y tanto misterio.
Qué viene ahora
Pues ahora mismo, el fuego parece que lo están controlando, que es lo importante. Pero la intriga sigue: ¿qué fue lo que causó este candelazo? ¿Un cable viejo, un corto, o qué sé yo? La gente está a la expectativa, esperando que las autoridades suelten el parte oficial, ese que a veces tarda más que el pan en la cola.
Mientras tanto, la ciudad sigue mirando para arriba, a ver dónde sale el próximo humo. Con tanto problema de instalaciones viejas y la falta de arreglos, la gente sabe que estos fuegos son un peligro que siempre anda rondando. Habrá que seguir pegado a la radio bemba para ver qué desenlace tiene este bochinche.