Rusia "pensando" en el petróleo de Cuba: ¡La muela más larga del mundo!
Rusia sigue dándole largas al envío de combustible a Cuba, mientras la isla sufre apagones. La gente está que trina esperando el milagro del petróleo.
Qué pasó
Imagínate el bochinche: mientras Cuba sigue con el calvario de los apagones y la gasolina desaparecida, Rusia, el socio que se suponía llegaría al rescate, ¡sigue echando cuentas! Dicen que tienen ofertas sobre la mesa, pero que "están estudiando".
Vamos, la muela de siempre. Esto es como esperar la guagua en un paradero sin ruta, pura incertidumbre.
Dónde y cuándo
El cuento viene de Moscú, recién salido del horno esta semana, con el viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, soltando la perlita sobre el "estudio". Todo esto, después de que Bruno Rodríguez Parrilla, nuestro canciller, estuviera por allá la semana pasada, reunido hasta con Putin.
Hubo cafecito y apretón de manos, pero de la candela para los carros, ¡nada que se concrete!
Por qué importa
¡Esto nos cae encima a todos, mi gente! Cada vez que Rusia "estudia", aquí la gente se queda a pata, los carros no andan, la luz se va, y la comida se echa a perder.
Es un chispazo de esperanza que se apaga, dejando a la isla en la oscuridad y el silencio. ¿Y cómo no va a importar? ¡Es la vida misma la que está en juego!
Qué dicen las partes
Por el lado de Rusia, Nóvak dice que la comisión intergubernamental está revisando propuestas. Putin dijo que no aceptan "presiones externas" sobre Cuba, lo que suena a música, pero no llena el tanque.
Por acá, Lavrov y Rodríguez Parrilla pidieron a EE.UU. que le bajen dos y dejen el bloqueo. Dicen que andan en conversaciones para el petróleo, pero con el 'estudio' de por medio, el asunto va a paso de tortuga, ¡y la gente esperando!
Qué viene ahora
Ahora, ¿qué nos queda? Seguir esperando a ver si el dichoso "estudio" ruso da fruto o si se queda en más muela. La isla sigue guapeando con los apagones y la escasez, y la presión sube.
La cosa está entre las sanciones, la logística complicada y la voluntad de Moscú. Así que, a cruzar los dedos, pero sin aguantar la respiración, que la cosa va lenta.