¡Quitaron el arancel del petróleo, pero el boquete sigue abierto!

Washington quitó un arancel al petróleo para Cuba por fallo judicial. Pero ojo, las sanciones siguen firmes. La Isla sigue en aprietos energéticos, y el cubano de a pie lo sufre a diario.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el tremendo enredo que hay con el petróleo cubano! La Casa Blanca, después de tanto apretar, ha quitado un arancel. Sí, esa multa que le ponían a cualquiera que se atreviera a mandar crudo pa' la Isla, ¡ya no va más!

Pero no pienses que es un regalo, ni que se les ablandó el corazón, ¡nada de eso! Fue por un chivatazo, un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que le puso un freno al Presidente Donald Trump. Le dijo: «Hasta aquí puedes usar esa ley para meter esos gravámenes». Así que, por orden judicial, tuvo que ceder.

La cosa es que, aunque el arancel se esfumó en el papel, aquí viene el "pero" gigante: la declaración de «emergencia nacional» contra el gobierno cubano sigue más viva que nunca, ¡como el chismorreo en la cola del pollo! Y esa es la madre del cordero, la que da cuerda a todas las demás restricciones y sanciones. Así que, en resumen, quitaron un clavo, pero dejaron la pared.

Dónde y cuándo

Todo este tejemaneje se cocinó allá en Washington, en las oficinas de los que deciden el destino del mundo. La noticia explotó el miércoles 25 de febrero de 2026, y desde entonces la radio bemba no ha parado de analizarlo.

Los principales actores, sin dudas, son el presidente Donald Trump, que con una firma tuvo que acatar la decisión judicial. Y por supuesto, el propio Tribunal Supremo, que le dictó la letra, limitando su margen de acción. Mientras tanto, en Cuba, el sol sigue pegando fuerte y el cubano de a pie sigue en el sainete diario de la escasez.

Por qué importa

¿Y por qué todo este papeleo legal de los gringos nos tiene con el alma en un hilo? ¡Pues porque es pan nuestro de cada día, mi socio! Para el cubano que vive entre apagones de horas, que no encuentra transporte y que ve cómo la comida escasea, saber si hay petróleo es la diferencia entre un día más de struggle o un pequeño respiro.

Si entra menos combustible, el país se paraliza de a poquito. Y aunque un arancel, una multa específica, se haya ido, si el resto de las sanciones, la arquitectura completa de presión, se queda intacta, la soga sigue apretando. Por eso la gente está con el ojo pelao, buscando cualquier señal de un alivio real que nunca termina de materializarse del todo.

Qué dicen las partes

Mira, en Washington hay un grupo de expertos y analistas que lo tienen claro: «¡Ni se confundan!», advierten. «Interpretar esto como un cambio estructural sería un error». Dicen que la estrategia de presionar a Cuba sigue tan firme como el coco, solo que ahora usarán otros métodos, quizás más calladitos, pero igual de efectivos. Piensa en sanciones secundarias, controles del Departamento del Tesoro o restricciones bancarias que siguen sobre la mesa. ¡Hasta inspeccionar barcos que vienen para acá sigue siendo una posibilidad bajo argumentos de seguridad nacional!

El secretario de Estado Marco Rubio, que no se muerde la lengua, lo ha dejado clarito, según Bloomberg: la prioridad de Washington es lograr un cambio de políticas en La Habana, más allá de quién esté en el poder. La lógica, según algunos, es un llamado «modelo Venezuela»: mantener la presión sobre el Estado, pero quizás abrirle alguna puertica controlada al sector privado que está naciendo en la Isla. ¡Imagínate tú, vendiendo combustible directo al cuentapropista!

Mientras tanto, aquí en Cuba, la crisis energética sigue dando cocotazos. Los hospitales funcionando al mínimo, el transporte público que brilla por su ausencia, la basura acumulándose y los apagones que superan las 20 horas en muchos barrios. La situación sigue siendo un dolor de cabeza constante para todos.

Qué viene ahora

Ahora la pelota está en el aire, mi gente. La eliminación de este arancel es un movimiento, sí, es un detalle técnico. Pero no es el jaque mate que muchos esperan. El asedio petrolero, la presión por el combustible, sigue vivo, solo que ahora quizás con una cara diferente, más sutil pero igual de implacable.

Habrá que ver si esa supuesta apertura para vender combustible al sector privado realmente se materializa, o si todo queda en la teoría. Y mientras la «emergencia nacional» siga activa, Washington tiene mil y una formas de seguir apretando la tuerca. La vida en la Isla, como siempre, pende de un hilo llamado petróleo y las decisiones que se tomen a miles de kilómetros.

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