¡Lara Crofs le canta las cuarenta al régimen por el chisme homofóbico!
La activista Lara Crofs estalla contra el régimen cubano, denunciando el uso de la homofobia como arma política para deslegitimar a la oposición, un viejo truco para tapar sus fracasos.
¿Qué pasó?
¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte porque Lara Crofs, esa mujer que no se calla ni debajo del agua, está echando chispas. Resulta que el gobierno, ni corto ni perezoso, está sacando a relucir el viejo truco de la homofobia para tapar sus meteduras de pata. Lara está que trina, harta de que le pongan el letrero de 'gay' o 'lesbiana' a los opositores como si eso fuera un pecado o un plan del imperio.
Para ella, esto es veneno puro, una táctica rancia que busca desviar la atención de lo que realmente importa.
¿Dónde y cuándo?
Todo este rollo se armó en La Habana, bajo un sol que raja las piedras, allá por el 25 de febrero de 2026, cuando la Crofs soltó la bomba. La ciudad, con su trajín diario y su gente cansada, fue testigo de cómo esta activista le planta cara a la jugada sucia.
No es un secreto que el aire de la capital siempre está cargado de tensiones, y esta vez, el chismoteo político se volvió veneno personal.
¿Por qué importa?
Miren, esto importa más de lo que parece, porque el régimen está usando la diversidad de la gente para desviarla del problema real: ¡que las cosas no andan! Es un golpe bajo que busca deslegitimar a cualquiera que no esté de acuerdo con ellos. Esto no es solo de Lara Crofs; es un ataque a la dignidad de cada cubano que piensa diferente o que simplemente es quien es.
Si te tachan de "gay" o "lesbiana" para decir que "te usa el yuma", es porque no tienen argumentos de verdad.
¿Qué dicen las partes?
Pues el régimen, como siempre, suelta su narrativa de que los opositores son 'títeres' o 'instrumentos' de potencias extranjeras, ¡y le meten el tema de la orientación sexual por el medio! Es como si dijeran: "Ah, eres diferente, pues seguro te paga el gringo".
Por su parte, Lara Crofs no se anda con chiquitas. Ella les planta cara y dice claro: "Esto es pura homofobia, disfrazada de crítica política. Es una herramienta vieja que usan para distraer del fracaso real". Ni más ni menos, se las canta.
¿Qué viene ahora?
Ahora mismo, la cosa está en el aire. La denuncia de Lara Crofs sigue resonando y es de esperar que el régimen siga con su táctica de desviar la atención. Hay que ver si la gente sigue el juego o si, por fin, se cansan de que usen sus identidades para el circo político.
Lo que sí es seguro es que Lara no se va a quedar callada, porque para ella, el silencio es cómplice. Esto es una batalla por la dignidad, y el pulso se mantiene.