¡Ay, mi madre! ¡La tierra tembló en Guantánamo y casi nos saca del cuadro!
Un temblor le dio un buen susto a Guantánamo, dejando grietas leves en casas y policlínicos. Por suerte, nadie se hizo daño, pero la cosa anda en boca de todo el mundo.
Qué pasó
Oye, esto es pa' que te enteres bien. Resulta que el domingo la tierra se puso de guataca en Guantánamo y le dio un buen meneón a la provincia. La gente, claro, se llevó un susto de esos que te ponen el corazón en la garganta.
Gracias a los santos, no hubo desgracias mayores. Nadie perdió la vida ni terminó en el hospital con algo grave, que eso es lo principal. Pero sí que dejó su marquita, como cuando te llevas un golpe sin querer.
Los medios locales, esos que siempre están al tanto, contaron que lo más gordo fueron unas cuantas grietas. No es que las casas se fueran a caer, no. Eran más bien como rasguños leves en algunas paredes, y en ciertos lugares públicos también.
Dónde y cuándo
El meneo fue el domingo, y se sintió por varios rincones de Guantánamo. La noticia salió calentita de Periódico Venceremos y otras fuentes que andan por ahí en las redes.
¿Y dónde le dio más fuerte? Pues mira, por ejemplo, el Policlínico "Ciro Frías Cabrera" y la casita del médico de familia del Consultorio Biplanta No. 17, ambos en el Consejo Popular Jesús Lores, fueron los que más sufrieron los tembleques. Ahí aparecieron las famosas grietas.
También varias viviendas particulares tuvieron su dosis de sacudida. Unas fisuras por aquí, otras por allá. No era para correr a evacuar, pero sí para echarle un ojo y que la cosa no se ponga peor con el tiempo. El ambiente, dicen, era de nervios, pero la gente se mantuvo firme.
Por qué importa
Esto importa, mi gente, porque un temblor de tierra, aunque sea chiquito, siempre te recuerda que uno no es dueño de nada. La naturaleza es la que manda. Y claro, si te aparece una grieta en tu casa, ya te pones a pensar: "¿Y ahora qué?"
La cosa es que en Guantánamo los sismos son como los mosquitos en verano: aparecen de vez en cuando. Así que esto es un toque de atención para todos. Un sismo, por pequeño que sea, siempre genera preocupación y moviliza a la gente a hablar del tema.
Afecta la tranquilidad del barrio, la confianza en que el techo no se va a venir abajo. Es un recordatorio de que siempre hay que estar preparado, tener tu mochila de emergencia lista y saber dónde esconderte si la tierra vuelve a bailar un rato.
Qué dicen las partes
Las autoridades, como es de esperar, salieron a decir que mantuviéramos la calma, que no cundiéramos el pánico. Y lo más importante: que solo le hagamos caso a la información oficial, para que no empiecen a correr los chismes y los inventos por ahí.
El Periódico Venceremos, que es la fuente principal de esta historia, confirmó que los daños fueron leves y que los técnicos andan por la calle evaluando todo. La idea es que la población esté tranquila y se sienta segura.
La gente en la calle, por su parte, comenta el susto, la anécdota de cómo lo sintió cada cual. Unos con un "¡ay, qué miedo!", otros con un "¡pero si no fue nada!". El debate está abierto en cada esquina, como es costumbre en Cuba.
Qué viene ahora
Ahora lo que viene es seguir con las evaluaciones. Los especialistas andan con lupa mirando cada grieta, cada pared, para asegurarse de que no haya un peligro escondido. No vaya a ser que lo que parece una marquita sea algo más serio por dentro.
Además, se insiste en que la gente siga las recomendaciones. Hay que estar listos para cualquier réplica, porque la tierra, a veces, le da por repetir el número. Así que la calma y la prevención son la clave para estos días.
Es un momento para que la comunidad esté atenta y preparada. No se trata de alarmarse sin razón, sino de estar informados y saber cómo actuar. Esto es un cuento que se sigue escribiendo día a día en Guantánamo.