¡Ay, mi madre! ¿La 'ayuda al pueblo' cubano se va de shopping por Miami?

Empresas del gobierno cubano están usando licencias de EE. UU. para hacer compras millonarias, ¡supuestamente para el pueblo! Pero la calle dice que esa plata se desvía. ¡Tremendo rollo!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el rollo que se está armando, mi socio! Resulta que unas cuantas empresas y organismos de aquí, de los que están pegados al gobierno, están haciendo unas compras millonarias en la Yuma. Sí, como lo oyes, ¡millones de dólares con aroma a chanchullo!

La cosa no es tan sencilla como parece, porque estas compras no son por la libre. Se están amparando en unas licencias federales gringas que tienen un nombre muy "bonito": "Excepción de Licencia de Apoyo al Pueblo Cubano". ¡Qué ironía, verdad!

Se supone que esas licencias son para suavizar el embargo y que nos lleguen cosas que mejoren la vida aquí, pero la calle está hirviendo de bochinche. La gente se pregunta: ¿realmente esa ayuda aterriza en el plato del cubano de a pie o se desvía por otros caminos? Esto huele a pastel de cumpleaños para los de siempre.

Dónde y cuándo

Mira, esto no es un cuento de camino. Los papeles que lo demuestran salieron del mismísimo Recaudador de Impuestos de Miami-Dade. ¡Y no son cuatro pesos, no! Hablan de transacciones que ya superan los 600 millones de dólares en los últimos años.

La movida se ha estado dando silenciosamente, pero con tremenda magnitud. Entre los "beneficiados" con estas licencias están pesos pesados como el Grupo Palco, ese que fundó el propio Fidel Castro, y la compañía Alcona S.A., que está bajo la batuta del Comandante Guillermo García Frías. ¡Imagínate!

Pero la lista sigue, y se pone más interesante: varios ministerios cubanos, como el de Cultura, Agricultura, el de la Industria Alimenticia y hasta el Instituto Nacional de Deportes (INDER), también están en el ajo. ¿Para qué usan esas licencias? Para comprar de todo: desde materiales de construcción y herramientas que faltan aquí, hasta electrodomésticos, vehículos y, ¡agárrate!, productos de lujo.

Los registros no mienten. Solo hasta el 2025, se hicieron compras por más de 33 millones de dólares bajo estas licencias específicas. Y para que tengas una idea más clara, los ministerios y otras instituciones públicas recibieron productos por un valor total de 87.7 millones de dólares. ¿Tú crees que esos productos llegaron a la bodega de tu barrio?

Por qué importa

Esto importa, ¡y mucho!, porque mientras unos pocos están de shopping por Miami con el dinero de la "ayuda al pueblo", el cubano común sigue sudando la gota gorda para poner un plato de comida en la mesa.

Es una bofetada sin mano para miles de familias que ven cómo las supuestas facilidades se esfuman y no cambian en nada su día a día. La gente está cansada de escuchar promesas mientras la realidad muestra otra cara.

La polémica también le pone pimienta al debate sobre el embargo. ¿De verdad está funcionando como debe? ¿O estas licencias, que se supone son para aliviar la situación del pueblo, al final terminan beneficiando a la élite y a los que tienen la chequera gorda?

Es un circo de tres pistas donde el pueblo es el que paga la entrada y los de arriba se llevan las ganancias. Genera indignación y una desconfianza tremenda, porque la transparencia de dónde van a parar esos bienes, brilla por su ausencia.

Qué dicen las partes

Por un lado, tenemos al Departamento de Comercio de Estados Unidos y su Buró de Industria y Seguridad (BIS) que son los que emiten estas licencias. La intención oficial es que con ellas se exporten bienes que "mejoran las condiciones de vida en la Isla". ¡Qué lindo suena eso!

Pero por otro lado, los documentos públicos nos muestran una historia diferente. Empresas estatales como Alimpex, Frutas Selectas y Chuvy Services Corp. han usado estas licencias para incluir entidades cubanas como GECOMEX y el INDER. ¿Deportes y cultura? Sí, pero también infraestructura y un montón de otras cosas que no siempre llegan al final de la cadena.

El caso de Guillermo García Frías es de película: el "Comandante Jutía", una figura histórica del oficialismo, tiene empresas bajo su control que se dedican a negocios de flora y fauna, ¡hasta subastas de caballos! Y claro, también se beneficia de estos permisos federales para adquirir productos en la Yuma.

Entonces, la pregunta se cae de la mata: ¿quién se está beneficiando de verdad? Unos dicen que es una forma de mantener ciertas vías abiertas, otros que es un descaro. La verdad, la cosa está más revuelta que potaje de frijoles con chícharos.

Qué viene ahora

La cosa se está poniendo picante, mi gente. La Oficina del Recaudador de Impuestos de Miami-Dade, que fue la que destapó todo este pastel, ya le mandó toda la información a las autoridades federales de Estados Unidos para que le den una revisión a fondo.

Esto no es un chismecito de barrio, no. Esto abre un nuevo capítulo en el eterno debate sobre el embargo y sobre cómo se supervisan realmente esas licencias que se supone que son para el pueblo. La olla está a punto de explotar, y el vapor se siente.

Ahora la pelota está en la cancha de los federales, y hay mucha gente con el ojo puesto, a ver qué medidas toman. ¿Seguirán con la vista gorda o le pondrán un freno a este enredo? Toca estar al tanto, porque de aquí pueden salir nuevas revelaciones que pongan patas arriba todo lo que creíamos saber.

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