¡Ay, mi madre! ¡El Cordón de La Habana que no arranca ni con bujía nueva!

El gobierno cubano intenta revivir el fracasado proyecto agrícola del Cordón de La Habana para enfrentar la escasez de alimentos, pero hay dudas sobre su éxito sin cambios profundos.

¡Qué pasó aquí, mi gente!

¡Prepárense, que la historia se repite, o al menos lo intenta! El gobierno soltó la noticia de que va a “reactivar” el famoso Cordón de La Habana.

¿Se acuerdan de ese proyecto agrícola gigante de los sesenta? El que prometía llenar la capital de viandas y terminó en un fiasco mayúsculo.

Ahora, en medio del “no hay” que nos tiene flacos, quieren sacarlo del coma para ver si, por fin, da algo de comer. ¡Una novela, les digo!

¿Dónde y cuándo fue el revolico?

Esta movida no es en un solo solar, no. Empieza por La Lisa, Boyeros, Marianao y Arroyo Naranjo, o sea, un buen pedazo de la capital.

¿Quién está al frente de este invento? La Agencia de Desarrollo Agroindustrial. Dicen que es un “plan piloto” con “gestión intermunicipal”, ¡palabras bonitas!

Veremos si este piloto aterriza o si se va de pique como las cosechas pasadas. La idea es meterle ciencia y tecnología, pero el aire huele a déjà vu.

¿Y por qué nos debe importar esto?

Esto importa, mi gente, porque la barriga no tiene ideología. Aquí lo que hay es un hambre de perros que no aguanta más cuentos ni promesas vacías.

Llevamos años con los campos parados y la gente haciendo cola. Este proyecto, si de verdad funciona, podría cambiarle la cara a la mesa de muchos.

Pero ojo, que el gobierno sigue hablando del “bloqueo” y echándole la culpa al vecino, sin mirar que adentro también hay mucha tierra seca por falta de buenas decisiones.

¿Qué dicen los de un lado y los del otro?

Oficialmente, la cosa suena a gloria. Dicen que van a usar la ciencia, tecnología y “autonomía local” para la “soberanía alimentaria”. ¡Bonito en el papel!

Pero la gente de a pie, los que le meten el hombro a la tierra, y los que saben del tema, se rascan la cabeza. Dicen: “¿De qué sirve la ciencia si no tenemos ni un litro de combustible?”

“¿O una herramienta? ¿Y si no podemos vender lo cosechado sin que el Estado meta la mano?” Parece que el control sigue siendo el plato fuerte, ¡ay qué dolor!

¿Y ahora qué se espera de todo esto?

Ahora viene la parte interesante, la de ver si este “plan piloto” despega o se queda varado. La pregunta del millón es si esta vez van a soltarle un poco la rienda a los productores.

Si no cambian las reglas del juego, si no hay libertad y seguridad para la cosecha, lo más seguro es que estemos cantando la misma canción triste de siempre.

Habrá que estar con el ojo pelao, viendo si esta reactivación es de verdad o si es otro capítulo del gran teatro cubano. ¡Nadie se duerma!

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