¡Ay, Juan Pablo! ¿Libre un ratico y pa' adentro otra vez?
Juan Pablo Guanipa, líder opositor venezolano, fue brevemente liberado y rápidamente redetenido, encendiendo alarmas en Washington, con críticas de María Elvira Salazar.
Qué pasó
¡Tremendo papelón con Juan Pablo Guanipa! Al líder opositor lo sueltan y, antes de que pise bien la calle, ¡zas!, lo vuelven a recoger. Una libertad que duró menos que un aguacero en sequía. Un "quita y pon" que dejó a muchos con los pelos de punta.
Imagina la alegría, la esperanza que brota, y de repente, ¡pam! Todo se desinfla. Es como el cuento del gallo capón, que nunca termina de aterrizar.
Dónde y cuándo
Este novelón, con Guanipa —figura clave y aliado de María Corina Machado—, se armó en Venezuela. Lo liberaron, y a las pocas horas, hombres de civil lo interceptaron para llevárselo de nuevo.
La movida ocurre mientras el gobierno libera a otros presos políticos, tras contactos con organismos internacionales. Pero con Guanipa, la historia fue otra. Un detalle que no pasó desapercibido.
Por qué importa
¡Esto no es un simple olvido, mi gente! La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar, desde Washington, puso el grito en el cielo. Ella lo ve como una vieja táctica del gobierno: dar un poquito de libertad y luego quitarla para engañar.
La gente se pregunta: ¿quieren un diálogo real? Si cada vez que un opositor se asoma, lo encierran, la confianza se va al garete. Este episodio da al traste con cualquier intento de reconciliación.
Qué dicen las partes
Salazar fue directa: advirtió que Estados Unidos sigue el caso de cerca. Si Guanipa sufre algún daño, ¡ojo!, habrá consecuencias diplomáticas. La cosa está candela.
La familia y la oposición gritaron "¡secuestro!" al ver lo ocurrido. La indignación fue mayúscula.
La Fiscalía venezolana explicó que le revocaron beneficios judiciales por no cumplir "condiciones". Aunque no las detallaron, se rumora que fue por sus declaraciones públicas. Al final, lo cambiaron a arresto domiciliario. Pero esa "solución" ha sembrado más dudas.
Qué viene ahora
Con este sainete, el mundo sigue con la lupa puesta en Venezuela. La presión internacional, lejos de disminuir, se refuerza. El gobierno, que busca proyectar cambios, se complica con estas acciones.
Guanipa, una vez más, es el símbolo de una oposición bajo asedio. El drama sigue. Y Venezuela, ¡ay, Venezuela!, en el punto de mira global. A ver qué otro capítulo nos depara este culebrón.