¿Apagón en la pista? ¡Rusia sigue llegando a Cuba aunque no haya ni una gota de kero!
¡Imagínate la pila de aviones rusos aterrizando en Cuba sin un alma que les ponga combustible! Pero ojo, las aerolíneas dicen que el show debe continuar, ¡como sea!
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa’ que te caigas de espaldas! Resulta que los aeropuertos en Cuba andan más secos que chancleta de guajiro en agosto, ¡pero de combustible! Sí, así como lo oyes. Parece que la gasolina de avión, el famoso queroseno, se ha desaparecido del mapa en terminales como La Habana y Varadero por unas cuantas semanas.
La gente andaba con un susto que pa' qué, pensando que los vuelos de Rusia se iban a ir por el caño. ¿Pero qué va? Las aerolíneas rusas salieron a decir "¡Tranquilos, mi gente, que aquí no se cancela nada!".
¿Dónde y cuándo?
La cosa está caliente ahora mismo, en pleno febrero de 2026, y donde más se siente el patatús es en los aeropuertos principales de la isla. Estamos hablando de las pistas de La Habana, Varadero y hasta Holguín, que son las puertas de entrada para esa gente que viene de allá lejos.
Imagínate la escena: viajeros con los nervios de punta, esperando noticias, y las aerolíneas como Aeroflot y Nordwind buscando por dónde meterle la mano al asunto para que los aviones sigan volando, aunque sea dando más vueltas que un trompo.
¿Por qué importa?
Esto no es un chiste, mi socio, es una cosa seria. Para Cuba, los turistas rusos son como el aire que se respira ahora mismo, después que se han ido los de otros lados. Si esos vuelos se caen, la economía del turismo, que ya está guarapeando, se va a pique de verdad.
Y ni hablar de la pila de cubanos que tienen a sus familias allá o que usan esas rutas para hacer escala y llegar a otros países. Es un nudo gordo que le aprieta el cuello a mucha gente, y que muestra clarito cómo están las cosas por aquí con el tema de la energía.
¿Qué dicen las partes?
El grupo Aeroflot, que es el grande de allá, lo soltó bien clarito: no hay planes de cancelar ni uno. Su filial, Rossiya Airlines, sigue pa' La Habana y Varadero, aunque dicen que van a hacer unos "ajustes técnicos".
¿Qué ajustes? Pues quizás la ruta cambie un poco, o paren en algún tercer país a echarle gasolina, con tal de que el avión no se quede colgado. Nordwind Airlines, otra de las potentes, también ratificó que sus vuelos siguen su curso, pa' Varadero y Holguín, como si nada. ¡Unos genios de la logística, te lo juro!
¿Qué viene ahora?
Pues lo que viene ahora es seguir con el ojo pelao, a ver hasta dónde llegan los "ajustes técnicos" y cuánto tiempo dura el misterio del combustible. Las aerolíneas se han puesto la soga al cuello para mantener la conexión, asumiendo costos extras, que no son pocos.
Esto nos enseña, una vez más, que las limitaciones de los aeropuertos cubanos son como un dolor de cabeza crónico. Pero por ahora, la buena nueva es que el puente aéreo entre Cuba y Rusia se mantiene en pie, ¡contra viento y marea, o mejor dicho, contra la falta de kero!