¿Al canciller cubano le cantaron el 'Miserable' en Madrid? ¡Tremendo bochinche!
Activistas cubanos le gritaron de todo a Bruno Rodríguez en Madrid. Lo recibieron con un coro de “¡Miserable!” y “¡Asesino!” antes de su reunión oficial.
Qué pasó
Imagínate la escena, mi gente. En Madrid, un grupo de cubanos le paró el carro al mismísimo canciller Bruno Rodríguez Parrilla. No fue con flores, no. Fue con un coro que le puso la piel de gallina a cualquiera.
Gritaban “¡Miserable!”, “¡Asesino!”, y “¡Sinvergüenza!” a todo pulmón. Era como si el pueblo le estuviera cobrando en vivo y en directo, ahí, frente a la embajada.
Dónde y cuándo
Esto no fue en la cola del pollo en la Habana, no. Esto fue en la mismísima capital de España. El lunes 16 de febrero de 2026, justo cuando el diplomático cubano iba a entrar a su reunión oficial.
El encuentro era con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares. Bruno venía de una visita oficial en China, y al llegar a Madrid, se topó con un comité de bienvenida más caliente que una caldera.
Por qué importa
Esto importa porque la gente no es boba. Mientras el canciller se pasea por el mundo, visitando países y reuniéndose con diplomáticos, el pueblo en Cuba sigue con los apagones, las colas y la escasez. Eso es lo que denuncian los manifestantes.
Los activistas dicen que estos viajes no resuelven nada de los problemas reales de la isla. Es la rabia contenida que se desborda y llega a la diplomacia internacional, un claro mensaje de descontento.
Qué dicen las partes
Por un lado, los activistas no se callaron nada. Acusaron al régimen de oprimir y reprimir al pueblo cubano, con cada grito de “¡Queremos a Cuba libre!”. Le dejaron clarito a Bruno Rodríguez lo que piensan.
Por el lado oficial, Bruno Rodríguez se reunió con Albares. La agenda incluía la situación interna de Cuba y la preparación de la próxima Cumbre Iberoamericana. Pero de la tremenda gritería en la calle, ni pío.
Qué viene ahora
Pues, mira, lo más seguro es que esto siga así. La diáspora cubana en España y en otras partes del mundo no va a soltar la presión. Esto fue un aviso de que, donde quiera que vayan los funcionarios cubanos, el descontento los va a seguir como una sombra.
La crisis en Cuba seguirá siendo un tema candente en todas las reuniones importantes. La voz de la calle, que se hizo sentir en Madrid, buscará seguir resonando en los pasillos de la diplomacia.