¡Agarra'o en Mayarí! El Ladrón de Barrio que los Vecinos ‘Embalaron’ antes que la Policía
En Mayarí, los vecinos no se anduvieron con chiquitas y "embalaron" a un ladrón en pleno robo a dos casas. ¡Hasta que llegó la policía, ya el show estaba montado!
Qué pasó
¡Ay, mi madre, la que se armó en Mayarí! Cuentan las malas lenguas, y las buenas también, que la comunidad se levantó en armas, pero de forma cívica, para darle su merecido a un ladrón que andaba haciendo de las suyas.
El tipo, que responde al nombre de Reinaldo Guerrero Pérez, ya no es un novato en esto de meterse en lo ajeno. Dicen que tiene un prontuario más largo que la cola del pan.
Resulta que el hombre andaba de ratero, con ganas de estrenar cosas que no eran suyas, y se metió en dos casas seguidas, con la misma desfachatez. ¡Imagínate la cara de la gente!
Pero, ¡qué va! La gente del barrio, que no son bobos ni duermen, lo vieron en plena faena y no le dieron tregua. Lo pillaron con las manos en la masa, ¡literal!
Aunque uno de sus socios logró escabullirse como anguila entre los dedos, este se quedó con el susto en el cuerpo y las manos atadas, esperando a que llegara la autoridad. ¡Un bochorno, vale!
Dónde y cuándo
Esto no fue en la China ni en Marte, ¡sino aquí mismito, en Mayarí! En un barrio que ahora está que arde con el chismorreo y la indignación, pero también con el orgullo de su gente.
La cosa sucedió el lunes 9 de febrero de 2026, un día cualquiera que se volvió de película de acción gracias a la valentía de los residentes, que se hartaron de la situación.
Imagínate el correteo, los gritos, el bochinche que se formó. Las calles de Mayarí se volvieron escenario de una verdadera cacería, con los vecinos de protagonistas y el ladrón, bueno, de villano atrapado.
Por qué importa
Esto es importante, mi gente, porque nos demuestra que a veces, ¡los vecinos somos la primera línea de defensa! La comunidad unida puede hacer maravillas, o al menos, atrapar a un ratero.
La gente está harta de que los rateros anden como Pedro por su casa, sin que nadie les ponga el cascabel al gato. Este incidente es un puñetazo en la mesa de la comunidad, diciendo '¡hasta aquí!' a la delincuencia.
También saca a relucir el tema de la seguridad en los barrios. Si la policía llega a tiempo o si nos toca a nosotros ponernos la gorra de sheriffs, es algo que da para mucho café y conversación de esquina.
Qué dicen las partes
Por un lado, la gente aplaude la valentía de los vecinos, que no se quedaron con los brazos cruzados. Dicen que si no es por ellos, el ladrón sigue de fiesta y de robo en robo.
Pero por otro, hay un descontento que ruge más que trueno: que la policía, ¡ay, la policía!, se tomó su tiempo para aparecer. Que el patrullaje es una cosa que se ve poco y se siente menos.
Las autoridades, por su parte, agradecieron la 'cooperación ciudadana', como le dicen ellos, y confirmaron que el tal Guerrero Pérez ya está bajo candado. Pero la queja por la demora, esa nadie se la quita.
Qué viene ahora
Ahora, el Guerrero Pérez está bajo el ojo de la ley, y la cosa se puso fea para él. Veremos qué dice el tribunal y qué cuentas le saca la justicia por sus andanzas.
Pero la cacería no termina, ¡no señor! Todavía andan buscando al socio que se esfumó en el aire. Se rumorea que podría ser de La Loma Rebelde, pero eso lo tiene que confirmar la investigación.
La comunidad de Mayarí está en guardia, con los ojos bien abiertos, por si se aparece el cómplice. La invitación es a que todo el que sepa algo de los compinches de este señor o de otros movimientos raros, ¡que hable! Que la seguridad es cosa de todos y el chismecito, cuando es para bien, ayuda.