¿Qué se metió Trump en la cabeza? Autoriza miles de millones para las minas de níquel cubanas

Trump autoriza a Sherritt International a recibir combustible para sus minas de níquel en Cuba. Negociaciones de compra por inversionistas estadounidenses están en curso, abriendo una vía excepcional a las sanciones.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! La gente de Donald Trump, ¡sí, él mismo!, le dio luz verde a una operación millonaria para que la minera canadiense Sherritt International pueda meterle mano de nuevo a las minas de níquel y cobalto en Moa, Holguín. Les autorizaron a recibir combustible y otros materiales, ¡un respiro que no se esperaban!

Esto es un giro tremendo, porque la cosa estaba parada desde mayo de 2026, cuando las sanciones de Estados Unidos se pusieron más duras que un café sin azúcar. Esa paralización afectó hasta las refinerías en Canadá y, claro, pegó duro en la economía cubana, que cuenta con esos empleos y esos ingresos.

Dónde y cuándo

Todo este tinglado se mueve en Moa, una zona de Holguín, en Cuba. La autorización la soltó la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro gringo. El permiso habla de comprar, transportar, exportar y pagar combustible, fuelóleo y azufre, ¡solo pa' las minas de níquel! Y ojo, también incluye transacciones con bancos, navieras y aseguradoras si están autorizados.

El chisme es que esto ocurre justo ahora que unos inversionistas de Estados Unidos andan como tiburones, negociando para quedarse con el control de Sherritt. La firma Gillon Capital, ligada a un exfuncionario de Trump, quiere hasta el 55% de las acciones. ¡Imagínate el lío!

Por qué importa

Esto importa porque el níquel y el cobalto son oro para la economía cubana. Son empleos, son divisas, son parte del pastel. Con las minas paradas, todo se complica. Este permiso, aunque sea limitado, es como una inyección de esperanza para el sector. Además, muestra que hay negociaciones importantes en juego entre Estados Unidos y empresas que operan en Cuba.

Para la gente de a pie, puede significar un alivio si la producción se reactiva. Menos tensión económica, quizás más oportunidades. Y para los que andan en los negocios, es una señal de que el tablero político y económico se mueve, y no siempre como uno espera.

Qué dicen las partes

Bueno, la OFAC dio el visto bueno, autorizando ciertas operaciones. Sherritt, por su parte, ya había parado todo, así que esto es un salvavidas, aunque no la solución completa. La gente de Gillon Capital anda negociando la compra de la mayor parte de la compañía.

Hay otro detalle: Sherritt llegó a un acuerdo con Moa Bay Mining Co., una entidad gringa que tiene un reclamo sobre antiguas minas. Este acuerdo temporal permite los suministros a cambio de dinero y protecciones legales, pero la pelea por las propiedades de antes de la revolución sigue ahí latente.

Qué viene ahora

¡Ah, el futuro! Pues no creas que esto es pan comido. Aunque Trump dio esta luz verde, Sherritt todavía necesita otro permiso de Washington para que la maquinaria se mueva de verdad. Además, la empresa anda con problemas de billetes y necesita conseguir más financiamiento para arrancar motores.

Así que, en resumen, esto es una excepción, no un levantamiento del embargo. El futuro de las minas depende de más autorizaciones gringas y de cómo terminen las negociaciones de los inversionistas. Habrá que seguir pegados a la radio para ver qué más se cuece en Moa.