¿Se paró el país? El transporte en Cuba se desmorona y deja a todos a pie

El transporte público cubano colapsa con una reducción del 90%. Millones quedan sin opciones, afectados por escasez de combustible y deterioro de la flota.

Oye esto pa’ que veas… El transporte público en Cuba está quebrado, pero quebrado de verdad. Te lo digo con el bochinche en la mano: ¡el servicio se vino abajo un 90%! Ya sea para moverte en la misma ciudad, ir a otro pueblo o viajar por la isla, las opciones son casi nulas. La gasolina no aparece, los carros y autobuses están cayéndose a pedazos, y la gente se las ve negras pa’ poder moverse.

Qué pasó

La cosa está grave, mi gente. El ministro de Transporte, el tal Eduardo Rodríguez Dávila, hasta se dio una vuelta por La Habana pa’ ver el desastre. Y los números que soltó son de espanto. Si antes salían casi 420 autobuses pa’ fuera de la provincia, ahora mismo salen apenas 11. De un montón de rutas que conectaban el país, ¡quedan solo 21 activas! Ni los trenes se salvan: antes venían cada cuatro días, ahora te tiras 16 esperando uno. ¡Un disparate!

Dónde y cuándo

Esto está pasando en toda Cuba, desde La Habana hasta Guantánamo, y la crisis se agudizó a finales de octubre de 2026. Imagínate el panorama: la gente haciendo colas kilométricas, llegando tarde al trabajo o simplemente sin poder ir. Los que tienen familia en otro pueblo, olvídense de las visitas. Y ni hablar de ir al médico si te queda lejos. El calor, el ruido de los pocos carros que andan, la desesperación… todo se mezcla.

Por qué importa

Esto no es un detallito, esto es el país entero moviéndose a paso de tortuga, o peor, ¡parado! Para el cubano de a pie, para el trabajador, para el jubilado, esto es un golpe bajo. Trasladarse a otro municipio se volvió un lujo que pocos se pueden dar, cuando ya el dinero no alcanza ni pa’ comer o pa’ las medicinas. Es la vida real la que se complica, la que se frena, la que se queda sin aire por no poder moverse.

Qué dicen las partes

Oficialmente, el ministro reconoce la crisis, habla de escasez de combustible y de la flota vieja. Por otro lado, la gente en la calle recurre a lo que sea: al “pata’e palo” (autostop), a los carros particulares que cobran un ojo de la cara, y a los transportistas privados que se aprovechan de la necesidad. La gente dice que esto es un desastre, que no hay forma de moverse y que el gobierno no resuelve. Los que venden carros eléctricos dicen que esa es la solución, pero hasta esos se quedan parados si no hay luz.

Qué viene ahora

Pues mira, lo que viene es seguir la lucha. El gobierno le está apostando a los carros eléctricos, pero con los apagones que hay, ¿quién se puede fiar? La red eléctrica no da abasto, y la escasez de gasolina y diésel parece que va pa’ largo. Lo que sí está claro es que la gente va a seguir inventando, buscando la manera de moverse como sea, mientras se espera a ver si algún día el transporte público vuelve a ser una opción y no un chiste de mal gusto.