¿Asegurarán la Libertad o la Dictadura? 130 Expresos Políticos Cubanos Ponen Condiciones a EE.UU.

Más de 130 ex-presos políticos cubanos exigen la liberación de todos los encarcelados y el fin de la criminalización del disenso para cualquier negociación futura con EE.UU.

¿Qué pasó?

Unos 130 expresos políticos cubanos, tanto dentro como fuera de la isla, han alzado la voz desde Miami. Presentaron un documento contundente, rechazando cualquier acuerdo futuro entre Estados Unidos y Cuba que no incluya la liberación de todos los presos políticos y el cese de la persecución a quienes piensan distinto.

La noticia es clara: no quieren que la situación se quede como está. Quieren que cualquier conversación entre los gobiernos tenga como condición principal que se abran las celdas de los que están presos por sus ideas y que dejen de criminalizar el disentimiento.

¿Dónde y cuándo?

Todo este jaleo se armó el pasado jueves, 22 de octubre de 2026, en el Museo de la Brigada 2506, allá en la Pequeña Habana de Miami. El ambiente estaba cargado, mezclando el peso de la historia con la urgencia del presente.

Los firmantes, de distintas generaciones y experiencias en la cárcel, se unieron para dejar sentada su postura ante el futuro de Cuba y las posibles negociaciones con la administración estadounidense, justo en un momento de profunda crisis en la isla.

¿Por qué importa?

Esto es clave porque pone un freno a la idea de que se puedan hacer tratos a espaldas del pueblo cubano. Los que sufrieron la cárcel por pensar diferente dejan claro que la libertad y la democracia no son negociables.

Lo que está en juego es si Cuba dará un paso hacia la libertad real o si se seguirá perpetuando el mismo sistema bajo otra fachada. La gente quiere ver un cambio de verdad, no más de lo mismo.

¿Qué dicen las partes?

Los firmantes, un grupo diverso de expresos políticos, son muy claros: exigen la libertad inmediata de todos los presos políticos y el fin de la penalización del disenso. No quieren que los presos sean moneda de cambio.

Por otro lado, se muestran abiertos a una transición. Sugieren que militares y funcionarios del aparato estatal que no tengan un historial de abusos podrían participar, siempre que apuesten por el cambio. La idea es construir una Cuba libre y soberana.

¿Qué viene ahora?

El panorama queda en el aire, pero con una directriz firme. Cualquier acercamiento entre Cuba y Estados Unidos deberá tener en cuenta estas exigencias para ser considerado legítimo por una parte importante de la comunidad cubana.

Queda por ver cómo responderán los gobiernos y si estas condiciones marcarán un antes y un después en las relaciones y en el futuro político de la isla. La pelota está en su tejado.