¿Se robaron la luz en Santiago? ¡Ni dos horas garantizan y hasta el aceite se evaporó!

Santiago de Cuba apenas promete dos horas de luz al día, pero ni eso pueden asegurar. Además, roban aceite de transformadores, dejando barrios a oscuras.

¡Qué cosa más rara en Santiago de Cuba!

Prepárate pa' escuchar esto: en Santiago de Cuba, la cosa con la electricidad está más caliente que el sol del Caribe. Dicen que van a dar dos horitas de luz al día, como quien tira una limosna, pero hasta eso lo ponen en duda.

La Empresa Eléctrica, con la voz entrecortada, suelta que ni ellos saben si van a poder cumplir con ese mínimo. ¡Imagínate tú! La generación está por el suelo y lo poco que hay se reparte como si fuera oro molido.

El apagón tiene su hora... o no

Esto quiere decir que la gente de Santiago vive en un sálvese quien pueda con la luz. No hay fecha fija, ni hora segura. La directora de la empresa, Yaritza Nieves de Armas, lo confesó en TVSantiago: el panorama es complejo y lo que prometen hoy, mañana quién sabe.

Y pa' rematar, esa poca corriente que queda, hay que mandarla a los sistemas de bombeo de agua. ¡Así que imagínate si te toca la suerte de tener luz en casa!

Y para colmo, ¡hasta el aceite se lo llevan!

Pero espérate, que la cosa no acaba ahí. A los transformadores, esos que nos dan la vida con la luz, les están robando el aceite. ¡Sí, el aceite! 37 barrios están sufriendo las consecuencias.

Cuando les quitan el aceite, los equipos se dañan y es un lío repararlos, sobre todo porque no hay piezas de repuesto ni pa' cuando. La empresa le pide a la gente que cuide las instalaciones y que le eche el ojo a cualquiera que ande en malos pasos.

¿La culpa es del bloqueo o de la casa?

Siempre sale el cuento del embargo estadounidense, pero aquí la realidad es que las plantas eléctricas están viejas, no les dan mantenimiento, se rompen, no hay combustible y para colmo, años de desidia.

El famoso “bloqueo” no explica por qué en Santiago solo prometen dos horas de luz, ni por qué las autoridades no resuelven los problemas internos de la infraestructura. Esto es un cuento que se repite y la gente es la que paga el pato.

¿Y ahora qué?

Lo que queda claro es que la situación energética en Cuba sigue pintando mal. Lo de Santiago es un reflejo de un problema más grande que no se resuelve de la noche a la mañana.

Habrá que estar pendientes a ver si de verdad llegan esas dos horas de luz o si la oscuridad se adueña de la ciudad. Esto va pa' largo y la gente de a pie es la que más sufre.