¿Volvió el Control de Precios a Cuba? Economistas Gristan y Alertan Fracaso Seguro
Autoridades cubanas imponen topes de precios en varias provincias, desatando críticas de economistas que advierten sobre ineficacia y retorno a viejas políticas.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Cuba se pusieron a jugar a los retrovisores con la economía. Las autoridades de varias provincias se levantaron un día y dijeron: "¡A ponerle precio a todo de nuevo!". Hablamos de cosas básicas como huevos, aceite, leche en polvo, azúcar y hasta salchichas. Dicen que es para poner orden, pero muchos ya están sacando cuentas y no les cuadra.
Los que saben de esto, los economistas, están que trinan. Dicen que esto es dar un paso pa'trás, justo cuando se suponía que el gobierno iba a soltar un poco las riendas de la economía. Es como si estuvieran negando lo que ellos mismos anunciaron hace poco en la Asamblea Nacional.
¿Y eso dónde y cuándo pasó?
Esto se ha visto en lugares como Villa Clara, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo. Por ejemplo, en Villa Clara, desde el 7 de agosto, pusieron un tope al huevo: 110 pesos la unidad. El aceite no puede pasar de 2.500 pesos el litro, y la leche en polvo, a 3.120 el kilo. También le cayeron al azúcar y a las salchichas, con precios distintos si compras al por mayor o al por menor.
En Santiago, Holguín y Guantánamo, la cosa va por el mismo camino, con lo que llaman "precios de referencia", sobre todo para el aceite y los huevos. La gente en la calle está notando cómo los precios se disparan y ahora, con estas medidas, la cosa se pone más rara todavía.
¿Y esto por qué importa, tú me dirás?
Bueno, esto le cae encima a todo el mundo, porque afecta directamente el bolsillo. Los cubanos ya vienen de capa caída con el poder adquisitivo hecho trizas. Cada vez que suben los precios, la gente puede comprar menos. Y si ahora le ponen un freno a los precios pero no hay suficiente producto, ¿qué pasa? Que las cosas desaparecen de las tiendas o terminan vendiéndose en el mercado negro, donde te lo venden al precio que les da la gana.
Los economistas como Pedro Monreal y Elías Amor lo dicen claro: poner precios desde una oficina sin mirar cómo anda la oferta y la demanda es un lío seguro. No se resuelve el problema poniendo techos, se resuelve produciendo más y dejando que el mercado funcione.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, las autoridades provinciales están imponiendo estos límites, tratando de calmar las aguas con productos básicos. Pero por otro lado, economistas como Monreal critican que estas medidas van en contra del plan de transformaciones económicas que el propio gobierno presentó. Señalan que se suponía que iba a haber cambios en los subsidios y en cómo funcionan los precios, y esto parece ser todo lo contrario.
Elías Amor también le da duro, diciendo que fijar precios desde el estado puede tener efectos negativos si esos precios no reflejan la realidad. Básicamente, unos defienden la medida como un intento de control y otros la ven como un regreso a políticas que ya han demostrado no funcionar.
¿Y ahora qué se espera?
Pues mira, la cosa está en el aire. Si ponen precios máximos pero no hay suficiente producción, es muy probable que veamos nuevamente estantes vacíos o que la gente tenga que buscarse la vida por otros lados para conseguir lo que necesita. Los economistas insisten en que la clave no está en poner límites artificiales, sino en estimular la producción y permitir que los precios reflejen de forma más honesta las condiciones reales del mercado.
Hay quienes comparan esto con la "Tarea Ordenamiento" de 2021, que también tuvo consecuencias complicadas en la inflación y el poder de compra. Habrá que ver si esta vez la historia es diferente, aunque las advertencias ya están sobre la mesa.