¡Qué clase de enredo! ¿Los artistas de Miami con el corazón partido por Cuba?
Artistas cubanos en Miami revelan sus sueños más profundos sobre regresar a Cuba. Desde visitar tumbas hasta comer helado, sus anhelos pintan un cuadro de nostalgia y esperanza. ¡Un bochinche de corazón puro!
Qué pasó
Una pregunta, que parecía de esas que se quedan en el aire, encendió la candela en Miami, ¡y qué candela, mi gente! Les preguntaron a varios artistas de los nuestros, los que viven allá, que «¿Qué harías si pudieras volver a Cuba?» y la cosa se puso seria, pero con la sazón cubana que nos encanta.
Las respuestas, que salieron directo del alma, tenían más sabor a ron añejo que a noticia de periódico. Estos talentosos, que la están rompiendo ahora mismo en el Teatro Trail con su obra “Fresa y Chocolate”, soltaron lo que llevan por dentro, ¡un verdadero bochinche de sentimiento puro!
Dónde y cuándo
Este revolú de emociones no pasó en un balcón de La Habana, ¡qué va! Fue en Miami, en plena conversación con CubitaNOW, a principios de febrero del 2026. Los protagonistas son de los nuestros, gente que ha puesto pie en escenarios y pantallas, pero cuyo corazón sigue dando tumbos por la Isla.
Imagínense la escena: el sol de la Florida cayendo, y ellos, con la voz a veces entrecortada, soltando sus anhelos más íntimos. Desde Roberto San Martín hasta Yerlín Pérez, todos dejaron claro que la distancia no borra las raíces, ¡ni el deseo de un buen helado!
Por qué importa
¿Por qué esto no es un chisme más de los que se oyen en la cola? ¡Porque toca la fibra, mi gente, la más profunda! No es solo la idea de volver, es todo lo que eso significa: cerrar ciclos, abrazar lo que se perdió, sentir la tierra bajo los pies sin miedos ni apuros. Le llega a cualquiera que ha dejado algo atrás, que tiene una deuda con el pasado o que simplemente sueña con un futuro distinto para su gente.
Es el sentir de una nación partida en dos, contada por los que tienen micrófono, pero con el mismo dolor y la misma esperanza que el cubano de a pie. Es un espejo de lo que muchos guardan en secreto.
Qué dicen las partes
Aquí es donde cada cual saca su as bajo la manga, ¡y qué ases! Roberto San Martín, ¡pobre!, quiere ir directo a la tumba de sus abuelos, una espina clavada que lleva con él. Yuliet Cruz, más sencilla, sueña con el Malecón, el aire salado y la risa sin prisa con los suyos. ¡Pura cubanía en cada palabra!
Jeffry Batista se ve recorriendo la isla de punta a cabo en carro, como redescubriendo el país que lo vio nacer. ¡Una aventura pura! Albertico Pujol, con su guapería particular, se imagina a un amigo esperándolo en el aeropuerto, pero para llevárselo de vuelta, ¡qué descaro el de él!
Luis Manuel Bangan solo piensa en su balcón de niño, en ese espacio íntimo. Susana Pérez, ¡ah, Susana!, ella se ve en un atardecer habanero, manejando por el Malecón mientras el sol se esconde en el mar.
Yusnel Suárez va más allá, soñando con una Cuba libre de verdad, y Yerlín Pérez, para cerrar con broche de oro, con un Coppelia que, ¡por fin!, tenga todos los sabores disponibles. ¡Qué más se puede pedir que eso!
Qué viene ahora
Bueno, la bola sigue rodando, y la esperanza, como el chisme bueno, no muere. Susana Pérez, con una fe que contagia a cualquiera, tiró la profecía: “Eso va a pasar, y más pronto de lo que creemos”.
Estos sueños no se quedan en el aire, ¿saben? Se cocinan a fuego lento en cada función de “Fresa y Chocolate” en Miami, donde el teatro se vuelve un altar para la Cuba soñada, la que un día esperan volver a abrazar con fuerza.
Así que, mi gente, a esperar y a seguir comentando. Porque, como dice el dicho, la esperanza es lo último que se pierde, ¡y en Cuba, se pierde de todo menos la esperanza! Seguiremos de cerca estos anhelos, porque donde hay un cubano soñando, ¡hay una historia que Nipinga tiene que contar!