¿Qué bochinche es este en Gibara? ¡Le quitaron la vida a una madre en su casa!

Feminicidio en Gibara: madre de cuatro hijos asesinada en su hogar. Vecino con historial de acoso es el principal sospechoso.

¡Oye esto pa' que veas! En Gibara, Holguín, se ha confirmado un hecho terrible que tiene a todos hablando. A una vecina, madre de cuatro hijos, le quitaron la vida dentro de su propia casa. Un suceso que ha caído como bomba en la comunidad y no se habla de otra cosa.

La víctima es Yudiley Rodríguez Enríquez, una mujer de 37 años, que trabajaba vendiendo en una bodega. La mataron a puñaladas el pasado 20 de octubre. Imagínate el susto y el drama de esa tarde, con unos cuantos niños presentes.

¿Dónde fue la cosa y cuándo? El drama se desarrolló en Margodo, un pueblo chiquito en Gibara. Pasaba de las cinco de la tarde, y la señora estaba en su vivienda. Un lugar que debería ser seguro, pero se convirtió en el escenario de esta tragedia.

El presunto culpable, según lo que se cuenta, es un vecino que andaba acosando a las mujeres del barrio. Dicen que se metió en la casa con el cuento de un regalo, pero lo que sacó fue un cuchillo. Un horror que nadie se esperaba.

¿Y a quién le cae arriba este muerto? Pues a toda la gente que vive en Margodo, y sobre todo, a los familiares. Pero más allá, esto nos recuerda que la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema grave en Cuba. La organización que confirmó esto, OGAT, lo llama feminicidio social porque no había relación entre el agresor y la víctima. Eso lo hace más espeluznante, ¿no crees?

Además, hay que pensar en esos niños que vieron todo. La nuera de la víctima hizo lo posible por salvar a las niñas, sacándolas de allí para buscar ayuda. El abuelo intentó defenderla y salió herido, pero al menos está vivo.

Dicen por ahí que el agresor llevaba tiempo molestando. Unos dicen que tenía obsesión con algunas vecinas, y esta vez se pasó de la raya. La familia está destrozada, y la comunidad pide justicia. Las autoridades están investigando, pero la noticia ya corrió como pólvora.

El padre de la víctima, que intentó protegerla, también salió golpeado, pero no corre peligro. Lo que sí hay es un miedo que se le pega a uno en la piel. ¿Quién no tiene una vecina, una hermana, una amiga a la que le podría pasar?

¿Qué va a pasar ahora? Pues la organización OGAT está pidiendo atención psicológica para los niños que vivieron esta barbaridad. Y claro, que se haga justicia con el culpable. Este es uno de los tantos feminicidios que se registran en Cuba, y lo peor es que muchos no salen a la luz.

Se habla de que este es el feminicidio número 58 que se confirma en lo que va de año en la isla, y muchos de ellos en pueblos como este. Es una cifra que da escalofrío y nos obliga a seguir prestando atención a estos casos, para que no se queden en el olvido.