¡El Kremlin camina en cáscara de huevo pa' mandarle petróleo a Cuba sin que Trump se sulfure!

Rusia evalúa mandar petróleo a Cuba para aliviar la escasez, pero el Kremlin anda con pies de plomo para no encender la candela con la administración Trump, que ya ha apretado la tuerca.

Qué pasó

¡Ay, mi gente, la cosa está que arde y Rusia, el grandote, anda en un dilema de novela! La Habana, que está más seca que un desierto en cuanto a gasolina y petróleo, tiene un salvavidas que le guiña un ojo desde Moscú. Pero ojo, que aquí el drama es que Don Donald Trump, el presi de los yunaites, no quiere ni media con los que le meten candela a Cuba.

El Kremlin, con Dmitri Peskov al frente, ha dicho que “nananina” con una escalada. No quieren que el gallo cante más de la cuenta. Pero la verdad es que están pensando en mandarle una ayudita petrolera a la isla. ¡Esto es como bailar reggaetón con un pie en el fuego y otro en el hielo!

Dónde y cuándo

Este novelón se cocina entre las oficinas del Kremlin en Moscú, los pasillos de Washington con el aire a decisiones pesadas, y las calles de La Habana, donde la gente suda la gota gorda buscando transporte y luz. El chismecito, o más bien la noticia, salió a la luz por febrero de 2026, pero la tensión viene de antes.

Desde el 2025 no ha llegado un barril ruso de importancia. Y mientras tanto, la vida en Cuba se ha puesto más complicada que un crucigrama sin pistas, con apagones y el transporte a duras penas. Se siente la falta de queroseno hasta en los aviones.

Por qué importa

¿Y por qué esto nos importa a nosotros, los de a pie? ¡Pues porque es la vida misma! Si hay petróleo, hay transporte, hay luz, hay movimiento. Si no hay, la cosa se tranca y la calle se pone más lenta que una tortuga en almíbar. Esto va directo a la barriga del cubano que hace la cola.

Además, esto es un ajedrez mundial que nos salpica. Estados Unidos aprieta por un lado, cortando el grifo de Venezuela y hasta de México. Y ahora Rusia quiere ayudar, pero sin que se le salte la cadena con los gringos. Es un juego de poder donde Cuba, otra vez, está en el medio de la tiradera.

Qué dicen las partes

Por un lado, Peskov, el de Rusia, dice que no quiere broncas con Washington, que total, ya casi ni comercian. Eso sí, se calla los detalles del envío como si fuera un secreto de estado. ¿Cantidad? ¿Fecha? Ni pío. Dicen que por “razones obvias”.

Pero María Zajárova, de Exteriores rusa, sí le tiró con todo a los yunaites, diciendo que sus acciones son pura “malicia externa” para poner a Cuba en el peor de los aprietos. Y hasta les han dicho a sus ciudadanos que piensen dos veces antes de ir a Cuba por la situación.

Mientras tanto, en La Habana, las autoridades andan con la soga al cuello. Han tenido que avisar a las aerolíneas internacionales que, ¡ojo!, que se puede acabar el combustible para los aviones. Imagínate el despelote.

Qué viene ahora

Ahora la gran pregunta del millón es: ¿Llegará o no el barco ruso con el oro negro? Y si llega, ¿con cuántos barriles vendrá? La expectativa es grande, como la espera en la cola de la carne. Todo el mundo está mirando a ver qué pasa, con el corazón en un puño.

La movida de Rusia es un gesto de hermandad, sí, pero también es una pirueta diplomática para no pisar callos con Estados Unidos, que ya ha amenazado con sanciones y tarifas. Así que, a esperar y ver cómo se desenrolla este cuento de caminos.

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