¡Se acabó el queroseno, la guagua y hasta el quilo de peso!
Cuba está en la olla: sin combustible para aviones ni carros, apagones por doquier y el peso cubano ¡por el piso! La cosa está que arde y la gente, que no aguanta un golpe más.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas la que está cogiendo Cuba! La isla está sin combustible, sin los vuelos de turistas y con el peso que no vale ni un cacahuete. Es un desastre, mi gente.
La culpa, dicen, es de las sanciones, pero el lío gordo es la falta de petróleo. Eso, como un dominó, nos ha tumbado todo lo demás.
Dónde y cuándo
Esto ocurre ahora mismo, en febrero de 2026, por toda Cuba. La cosa viene fea de antes, pero ahora se ha puesto mucho peor.
Aerolíneas rusas y canadienses ya dijeron "hasta luego" por falta de queroseno. ¡Un golpe fatal para el turismo!
Y la plata: el dólar se cotiza a 500 pesos en el mercado informal. ¡El peso se desinfla a cada rato!
También sufrimos el apagón más grande de la historia, con el 60% del país a oscuras. Las viejas termoeléctricas y la escasez de diésel son la causa.
Por qué importa
Esto no es un chismecito de esquina, es la vida de la gente. Sin combustible, no hay transporte. Sin vuelos, no entra la divisa. Y si el peso no vale, el sudor no alcanza.
Afecta el bolsillo y la moral. Los hoteles cierran, la comida sube. ¡Un despelote que nos traga a todos!
Qué dicen las partes
El Gobierno cubano insiste que es resistencia y culpa a las sanciones de EE. UU. Dicen que están listos para hablar con Washington, pero "en términos de igualdad".
Expertos en energía andan con el Jesús en la boca: si no llega un barco de crudo pronto, la cosa se pondrá peor.
Hasta países como Alemania y Suiza ya avisan a sus ciudadanos que ni piensen en venir a Cuba por los problemas de combustible.
Qué viene ahora
El Gobierno tiene un plan de contingencia: hospitales y transporte vital con lo mínimo, diésel suspendido y gasolina racionada. Universidades a distancia y mucho teletrabajo.
Pero en la calle, el malestar crece. La gente ya está cansada de la escasez, la inflación y los interminables apagones. La incertidumbre es la que manda, y a ver qué pasa con el próximo barco de petróleo, ¡si es que llega!