¿Diálogo con Yanquilandia? ¡Ni un café se han tomado, dice el de la Cancillería!
El viceministro cubano de Exteriores desmiente cualquier diálogo formal con Estados Unidos, mientras acusa a Washington de "estrangulamiento energético". Un chismecito caliente para la cola del pan.
¿Qué pasó?
Oye esto pa’ que veas el revolico que hay. El vicecanciller de la isla, Carlos Fernández de Cossío, salió en un periódico por México a decir que no hay ni un “tú a tú” formal, ni un guiño, ni un pestañeo entre Cuba y los Estados Unidos. Que todos esos cuentos de reuniones secretas o negociaciones de alto nivel son puro chismorreo, una "cortina de humo" para desviar la atención de lo que él llama el "estrangulamiento energético" que les tiene montado el norte.
Vamos, que la cosa está más fría que el agua de pozo en invierno. El hombre aseguró que los chismosos que andan diciendo que hasta familiares de altos mandos cubanos andan en reuniones con los gringos para una supuesta transición, son pura fantasía.
¿Dónde y cuándo?
Este bochinche se soltó en una entrevista que el propio Fernández de Cossío le dio al diario "La Jornada", allá por México. La fecha es de febrero de 2026, y el ambiente es de esos que cortan con cuchillo: entre las sanciones de Estados Unidos y la gente sufriendo por la falta de combustible en la isla. El hombre está hablando clarito, desmintiendo cada rumor que le llega al oído, con el Presidente Donald J. Trump en la Casa Blanca.
Es como si te lo contaran en la cola, con ese calorcito que no perdona, mientras el funcionario defiende la posición de su gobierno frente al mundo.
¿Por qué importa?
¡Pues claro que importa, mi gente! Esto es como cuando te dicen que no hay pan en la bodega y se forma el reguero. Si no hay diálogo, significa que la cosa sigue tirante, sin visos de aflojarse. Y si el gobierno cubano está hablando de un "estrangulamiento energético", pues eso cae directamente en la yugular del pueblo: se afecta la luz, el transporte, el hospital y hasta la cocina en casa.
Es un aviso de que el juego de la política entre los dos países sigue en su punto, y a quienes más les pesa es a la gente de a pie. Es una noticia que no se queda en el papel; se siente en el bolsillo y en el estómago.
¿Qué dicen las partes?
Por el lado de Cuba, el viceministro Fernández de Cossío está en pie de guerra verbal. Dice que las sanciones desde 2019, que le caen a las empresas que traen combustible, lo encarecen todo y ponen la vida más difícil. Él llama "cínico" culpar a Cuba de las consecuencias del bloqueo. Asegura que Cuba no es una amenaza y hasta coopera contra el narcotráfico.
Del otro lado, el artículo nos cuenta lo que hacen los Estados Unidos: seguir con las sanciones y hasta amenazar a otros países que le vendan combustible a Cuba. No hay una declaración directa del gobierno de Donald J. Trump aquí, pero sus acciones hablan por ellos, apretando la tuerca más y más, por lo que el funcionario cubano interpreta como "razones ideológicas y electorales" de algunos sectores políticos.
¿Qué viene ahora?
Ahora, la pelota está en el aire, como dicen en el béisbol. Si no hay conversaciones, la tensión y las sanciones seguirán siendo el pan nuestro de cada día. Cuba dice que lo que hace falta es "voluntad" y "respeto mutuo" para que haya diálogo, como echándole la culpa al otro de la falta de iniciativa. Así que, por ahora, parece que la única comunicación sigue siendo a través de los medios.
Nos toca seguir con los ojos bien abiertos, viendo qué pasa en la cola del pollo, en la guagua o en el balcón, porque cuando la diplomacia está en pausa, el chismecito de la calle es el que va dictando la pauta.