¡Fuego en Rusia! ¿Cuatro cubanos buscando el frío y encontraron la candela?

En Rusia, cuatro cubanos jóvenes, buscando un mejor futuro, murieron en un incendio provocado por el frío y la falta de luz. Una tragedia que muestra lo que se pasa por el mundo.

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte que la cosa está que arde... literalmente. Resulta que en Balashija, allá en la Rusia profunda, la que congela hasta el alma, cuatro cubanos jóvenes, de esos que salieron a buscar la vida con el corazón en la mano, se nos fueron en una candela.

Dicen que fue el 27 de enero, de madrugada. Un hostal de esos "improvisados", sin papeles ni ná', se convirtió en un infierno de humo y llamas. La tragedia no solo se llevó cuatro vidas, sino que dejó a seis más, entre ellos niños, con el susto metido en el cuerpo y el monóxido de carbono haciéndoles de las suyas.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la esquina de Infanta y San Lázaro, no. Fue en Balashija, una localidad pegadita a Moscú, en la vastedad de Rusia. Y como ya les dije, la cosa explotó en plena madrugada del 27 de enero de este año, con un frío que pelaba el alma. Imagínense, temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, un frío que cala los huesos.

Veinte personas, todos migrantes buscando un techo, llevaban días sin electricidad y sin cómo calentarse. ¿Se imaginan el desespero? Ahí, en ese lugar precario, en medio de la gélida oscuridad, se gestó esta calamidad que hoy nos tiene el corazón en un puño.

Por qué importa

¿Y por qué nos importa esto a nosotros, los que estamos acá? Pues porque esos cuatro muchachos que se fueron eran cubanos, de Baraguá, Ciego de Ávila. Eran gente como tú y como yo, buscando el quilo, el futuro, lo que sea que no encontraron aquí. Su muerte es un golpe en la cara para todos los que tienen un familiar allá afuera "luchando".

Esta historia destapa el telón de cómo muchos cubanos, y otros migrantes también, viven al filo de la navaja en otros países. Es la cruda realidad de los que se van sin papeles, sin idioma, sin un colchón donde caer. La gente está hablando, y con razón, de lo dura que es la calle cuando uno está lejos de la querencia.

Qué dicen las partes

Las autoridades rusas, como era de esperar, están con su investigación en marcha. Preliminarmente, señalan que el hostal estaba desconectado de los servicios básicos por deudas, lo que llevó a la gente a inventarse una fogata para no congelarse. ¡Una fogata en pleno cuarto! La desesperación no perdona.

Por otro lado, los familiares de los muchachos, acá en Cuba, están que no encuentran ni la puerta. Piden información, ruegan ayuda para traer los cuerpos, pero la burocracia, la lejanía y el bolsillo vacío hacen la tarea un imposible. Es un dolor doble: la pérdida y la impotencia.

Qué viene ahora

Ahora, la pelota está en el aire. Las investigaciones seguirán su curso en Rusia, y esperemos que algún día aclaren todo. Mientras tanto, la comunidad de migrantes cubanos, y muchos más, siguen viviendo en la precariedad, en esos "apartamentos" que son trampas mortales.

Toca estar atentos, mi gente. La vida de estos cuatro jóvenes, y la situación de los seis heridos, es un recordatorio amargo de lo que significa "buscarse la vida" cuando uno no tiene otra opción. Veremos qué pasa con esos cuerpos y si alguna autoridad, de un lado o del otro, mueve un dedo de verdad.

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