¿Le meten pena de muerte a uno por grabar un cuartel en Cuba?
Ex preso político cubano Andy García Lorenzo advierte de penas severas, incluida la muerte, por compartir información militar. Denuncia hostigamiento por activismo.
¿Qué pasó?
¡Oye esto pa’ que veas! Al ex preso político Andy García Lorenzo lo sentaron en Villa Clara y le soltaron una advertencia que te pone los pelos de punta. Los de la Seguridad del Estado le dijeron que si se le ocurre publicar o compartir algo de las bases militares, ¡se le puede caer el peso de la ley encima! Y no hablamos de una multa, no, señor. Hablamos de cadena perpetua o hasta de la pena de muerte. ¡Imagínate tú!
Andy, que se las sabe todas, pensaba que lo llamaban por sus críticas habituales en redes sobre la vida dura en Cuba, los apagones y el relajo en Santa Clara. Pero los oficiales le aclararon que eso no era lo que les preocupaba, sino el tema de las instalaciones militares.
¿Dónde y cuándo?
Esto se puso caliente hace poco en Villa Clara, en la Unidad de Delitos Contra la Seguridad del Estado. Los oficiales, con el teniente coronel Abelardo Rodríguez al frente, se fajaron con Andy durante un interrogatorio. El ambiente, seguro, estaba más tenso que un domingo antes de que paguen la quincena.
Le dejaron claro que el Código Penal, ese que entró en vigor en 2022, tiene un artículo, el 116, que habla de espionaje y las penas son de las que te hacen olvidar tu cumpleaños.
¿Por qué importa?
Porque te cae la locha de que en Cuba, el que se sale de la línea o se acerca demasiado a lo que el gobierno considera secreto, puede verse en un lío mayúsculo. Esto no es para estar comentando cualquier cosa en la guagua. Esta advertencia subraya la vigilancia sobre activistas y exconvictos, mostrando que cualquier roce con información sensible puede tener consecuencias desproporcionadas.
Al final, es una forma de meter presión, de decirte: “Ponte las pilas y no te metas donde no te llaman”. La gente está hablando de esto porque pone en evidencia cómo se maneja la información y la libertad de expresión en la isla.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está la advertencia de la Seguridad del Estado, que se basa en el Código Penal y busca prevenir la difusión de información militar. Ellos, seguro, lo ven como una medida necesaria para la seguridad nacional.
Por el otro, está Andy García Lorenzo, quien denuncia esto como hostigamiento y una forma de amedrentarlo. Él se negó a firmar un documento comprometiéndose a no publicar material sensible, argumentando que su postura ya estaba clara. Se queja de que lo vigilan más desde que unos diplomáticos gringos lo visitaron.
¿Qué viene ahora?
Pues, la cosa queda en el aire, pero con mucha tela que cortar. Andy dice que no se va a callar y que seguirá denunciando. Habrá que estar pendientes a ver si hay más apretones o si esto queda en una simple advertencia. Lo que sí es seguro es que la tensión entre el activismo y las autoridades cubanas sigue al rojo vivo.
El caso de Andy se suma a otros recientes, como el de Eddy Ceballos, detenido por grabar cerca de una antigua base militar. Organizaciones como Justicia 11J han alzado la voz, calificando estas acciones como acoso a exreclusos políticos y alertando sobre la situación de cientos de presos de conciencia en la isla.