¿Y estos pescadores dónde se metieron? Familia en Mayabeque no pega ojo hace semanas

Dos pescadores de Mayabeque desaparecieron en alta mar el 5 de junio. Sus familias financian la búsqueda con esfuerzo, clamando por más ayuda institucional.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas la cosa. Dos pescadores, Alberto Alonso Cáceres e Iniorvis Matos, se perdieron en el mar hace más de dos semanas, allá por la costa sur de Cuba. Salieron de Playa Tasajera, en Nueva Paz, para una pesca que no debía durar más de día y medio.

Pero nada, que no volvieron. Desde entonces, las familias no duermen, organizando búsquedas y pidiendo que alguien les eche una mano de verdad.

Dónde y cuándo

La cosa empezó el 5 de junio. Los muchachos zarparon desde Playa Tasajera, en el municipio de Nueva Paz, Mayabeque. Se supone que era una salida corta, de día y medio máximo.

Los familiares se movieron de volada. Entre el 8 y el 15 de junio, ellos mismos se botaron al mar todos los días buscando cualquier señal de la barca o de los pescadores.

Por qué importa

Imagínate el drama. Dos familias enteras con el alma en vilo, sin saber si sus seres queridos están vivos o qué les pasó. Han gastado hasta el último centavo para poder buscarlos.

La cosa es que han invertido más de un millón de pesos cubanos en combustible, logística y lo que haga falta. ¡Un dineral que han tenido que pedir prestado para seguir con la esperanza!

Qué dicen las partes

Los familiares denuncian que no han encontrado ni rastro de la embarcación, ni pistas de qué pudo haber pasado. No hay información oficial que aclare el destino de los pescadores.

Además, se quejan de que la búsqueda está bien limitada. Les falta gasolina, botes y tecnología para poder ampliar el radio de rastreo. Sienten que no tienen el apoyo que necesitan para encontrar a los suyos.

Qué viene ahora

La incertidumbre sigue a flor de piel. Familiares, amigos y vecinos están pendientes de cualquier soplo, de cualquier noticia que pueda traer un poco de luz a este misterio.

Nadie sabe qué pudo haber pasado ni dónde pararon los pescadores. Lo que sí está claro es que la angustia no baja y la esperanza de encontrarlos, aunque sea para saber, sigue viva.