¡Cuidado, mi gente! Díaz-Canel quiere a los CDR más ‘en la calle’ que nunca, ¡y tú no te imaginas por qué!
Díaz-Canel pide a los CDR ampliar su vigilancia en Cuba para controlar delitos y corrupción en medio de una crisis profunda y malestar social.
¡Oye esto pa’ que veas!
El mandamás de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se puso el traje de voceador y le pidió a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que se pongan las pilas. Dijo que la “vigilancia no se abandona, se amplía”, como si fuera un grito de guerra para que esta vieja organización se meta más en los barrios. Quiere que estén pendientes de los chorizos, de los que se meten drogas, de la corrupción y hasta de que no se desperdicie la electricidad.
Imagínate, como si la cosa no estuviera ya “caliente”, el jefe del país le da este empujoncito a los CDR, que ya tienen sus añitos y no son la misma fiesta de antes. Es como querer avivar un fogón al que ya se le está acabando el combustible, pero con ganas.
¿Y eso fue dónde y cuándo?
Esto se escuchó el pasado 28 de septiembre de 2026, cuando los CDR cumplieron su aniversario número 66. La cosa fue transmitida por todos los medios oficiales, seguro. Díaz-Canel soltó estas palabras y las puso en su cuenta de X, la red esa donde ahora todo el mundo se entera de lo que pasa en Cuba. El evento se dio en un momento en que el país está que arde: apagones que no acaban, falta de comida y medicinas, y la gente con el ánimo por los suelos.
El sitio donde todo esto tiene su centro es en los barrios cubanos. La idea es que los CDR, que se supone que están en cada esquina, sean los ojos y oídos del gobierno, bien pegaditos a la gente. La atmósfera, se puede imaginar, es de tensión, de un país que busca controlar un malestar que se siente en el aire.
¿Y por qué esto importa, mi socio?
Mira, esto importa porque el gobierno cubano parece que está buscando por todos lados cómo mantener el control. Con la isla sumida en una crisis que ni te cuento, y con la gente cada vez más descontenta, el señor Díaz-Canel le está pidiendo a los CDR que se pongan más activos. Es como decir: “Vamos a vigilar más de cerca, a ver si frenamos este relajo”.
La cosa es que esta organización, los CDR, tiene años de historia, pero últimamente parece que la gente joven no se apunta mucho y los viejos se van cansando. Entonces, pedirles que amplíen la vigilancia es un reto grande. Además, en un país donde hay miles de personas presas por pensar distinto (según los que cuentan esas cosas), reforzar la vigilancia suena a más de lo mismo, pero con otros actores.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está el gobierno, con Díaz-Canel a la cabeza, diciendo que los CDR son “un eslabón que conecta la política nacional con la vida cotidiana” y que hay que usarlos para todo: desde ahorrar luz hasta “prevenir delitos, droga y corrupción”. Ellos ven la organización como la solución para que la política del país llegue hasta el plato de comida de cada uno.
Por otro lado, hay gente que no piensa igual. Críticos como la intelectual Alina Bárbara López Hernández dicen que los CDR son una “gigantesca e inoperante estructura burocrática sin base social”. Se quejan de que la gente ya no va a las reuniones, ni paga las cuotas, ni hace las guardias que hacían antes. Y aparte, está la cifra de presos políticos que manejan organizaciones como Prisoners Defenders, que hablan de más de mil personas en la cárcel, un número que asusta.
¿Y ahora qué?
Bueno, lo que viene ahora es ver si los CDR, con este llamado, realmente se animan a salir de la casa y a meterse en el barullo de los barrios. El gobierno quiere que sean “útil, articulado, juvenil, vigilante y transformador”. Habrá que seguir de cerca si esta orden se cumple o si se queda solo en palabras al viento.
La cosa está en el aire. Si los CDR se ponen las pilas, quizás veamos más control en la calle, pero también puede que la gente se sienta más vigilada. Lo que sí es seguro es que la crisis no se va a resolver con un grito de aniversario, y la gente seguirá hablando en la cola del pollo y en la guagua de lo que está pasando.