Masones Desatan Ola de Medicina para Niños en La Habana: ¡Un Respiro de Esperanza!
Masones de Cuba y México donan medicinas y equipo quirúrgico al Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez en La Habana, aliviando la escasez.
¡Oye esto pa' que veas!
Un soplo de alivio llegó al Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana. Unos masones, pero no de los de chapear, sino de los constructores, de Cuba y de México, se botaron con una donación que hace falta como el agua. Les trajeron medicinas y hasta material de esos que se usan en las operaciones, para los nenes que están allí luchando.
Imagínate, en estos tiempos que todo escasea, que te llegue esto es como un milagro. La directora del hospital, la doctora Arayz Consuegra Otero, y la subdirectora de aseguramiento médico, Carolina Herrera Fuentes, se pusieron bien contentas y le dieron las gracias a estos panas por la ayuda.
¿Dónde fue la cosa y cuándo?
Todo este movimiento ocurrió en el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, allá en La Habana. Los masones, junto a un Gran Comendador de Bahamas que se apuntó a la fiesta, llegaron con la carga. Estuvieron recorriendo las salas de oncología y cirugía, viendo con sus propios ojos las necesidades de los chamaquitos.
Pudieron palpar la urgencia de esos materiales, de esas medicinas, para que la atención médica no se detenga. El ambiente se sentía cargado, con esa tensión de los hospitales, pero también con la esperanza que trae una buena acción.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, esto le cae arriba a los niños que están en el hospital, claro está. Y a sus familias, que viven con el alma en vilo esperando que todo salga bien. Con estas donaciones, se asegura que los doctores y enfermeras tengan lo que necesitan para seguir batallando contra las enfermedades, especialmente esas que son tan complicadas y requieren tratamientos especiales.
Además, esto pone un respiro para el sistema de salud cubano, que anda medio pelao últimamente para conseguir ciertos insumos. Es que el Juan Manuel Márquez es clave, atiende niños de toda la isla, y cualquier ayuda es poca.
¿Qué dicen los unos y los otros?
Por un lado, los masones vinieron a dar su aporte, como quien dice, para dar una mano. Las autoridades del hospital, pues, agradecidas como bellacos, destacando que el personal sigue firme dándolo todo. Reconocieron que la falta de medicinas y materiales es un problema que afecta la cosa.
Y las familias, bueno, estas donaciones son un salvavidas. Pueden significar que sus hijos reciban ese medicamento o ese material que de otra forma no estaría disponible. Es la diferencia entre un tratamiento a tiempo y una espera angustiosa.
¿Y ahora qué?
Pues ahora queda seguir de cerca la cosa. Lo que está claro es que este hospital necesita mucho apoyo y que gestos como este marcan la diferencia. Habrá que ver si esta ola de solidaridad sigue creciendo y si llegan más ayudas para que los nenes tengan la mejor atención posible.
Mientras tanto, la esperanza se renueva en los pasillos del Juan Manuel Márquez, con la certeza de que hay gente dispuesta a echar el hombro, sin importar de dónde vengan.