¿Cuba Cambia el Mapa o Se Le Cae el Castillo?
Cuba anuncia 176 medidas económicas para capear la crisis, pero mantiene el control político. ¿Será suficiente para atraer inversión y salvar el socialismo?
¡Oye esto pa' que veas!
Cuba anda diciendo que va a cambiar el modelo económico. ¡Uf! La cosa está que arde con la crisis y parece que el gobierno se dio cuenta de que hay que mover el esqueleto. Anunciaron un montón de medidas, como 176, para darle un respiro a las empresas estatales, para que venga dinero de afuera y para que hasta los sueldos se puedan mover un poco mejor. Hasta se habla de bancos privados y de abrirle la puerta a capitales extranjeros en sectores que antes ni se lesMentionaba.
¡Esto es un giro de 180 grados con lo que se hacía desde el 59! Pero tranquilos, que según ellos, esto no es para volverse capitalista de la noche a la mañana. Es pa' 'actualizar el modelo' y que el socialismo no se nos caiga encima.
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
Esto se está cocinando ahora mismo, con el presidente Miguel Díaz-Canel admitiendo que la cosa está fea y que hay que meter mano. Las medidas se anunciaron y se están presentando como la gran solución para una isla que lleva años achicándose.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz salió a decir que esto no es un viraje hacia el capitalismo, que el Estado seguirá mandando y que el objetivo es que el sistema aguante el chaparrón. La idea es que el socialismo, con estos retoques, siga vivito y coleando.
Y a mí, ¿qué me importa este cuento?
Bueno, si te interesa que Cuba funcione, pues importa y mucho. La pregunta del millón es: ¿hasta dónde va a llegar esta apertura? Porque si el Estado se queda con la llave maestra para aprobar, vigilar y quitar permisos, pues los empresarios se lo piensan dos veces.
Hay economistas que dicen que esto no es dejar el socialismo por el capitalismo, sino pasar de un capitalismo de Estado a algo más moderno, donde la propiedad privada tenga más chance, pero sin soltar el control político. Vamos, que las cosas pueden cambiar, pero la mano dura sigue.
¿Qué dicen los que están dentro y los de afuera?
Los que están en Cuba, los emprendedores, se preguntan si de verdad habrá liberalización. La historia dice que antes ya hubo promesas y no se cumplieron del todo. La cosa es que si las reglas del juego cambian con el viento político, pues nadie se atreve a meterle dinero a largo plazo.
Un jurista por ahí, Eloy Viera, dice que el problema no son las reformas, sino la casa que las aguanta. Si el poder político sigue por encima de todo, la incertidumbre jurídica va a seguir campando a sus anchas.
Hasta los cubanos de afuera, a los que el gobierno quiere atraer con sus ahorros, están con la ceja levantada. Dicen que sin cambios políticos serios y sin garantías, será difícil que confíen y metan miles de pesos.
Y ni hablar de Washington, que dice que esto no es suficiente. Siguen con la presión y sostienen que el gobierno cubano prefiere el control político a la libertad económica. Así que, la cosa está en un tira y afloja: necesitan dinero, pero no quieren soltar el timón.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera del futuro?
El éxito de todo esto depende de si logran que la gente confíe y de si las leyes se respetan de verdad. Si no hay cambios institucionales que protejan los derechos de propiedad y que limiten el poder del Estado para hacer y deshacer a su antojo, esta apertura económica podría quedarse en nada o, peor aún, revertirse cuando les dé la gana.