¿Ciego de Ávila en ruinas? Empresas estatales se van al hoyo con más de 72 millones en pérdidas

Más de 20 empresas estatales en Ciego de Ávila registran pérdidas millonarias, afectando sectores clave como la agricultura y la industria azucarera, evidenciando una profunda crisis económica.

Qué pasó

Esto es un bochinche gordo en Ciego de Ávila. ¡Imagínate tú! Más de 20 empresas del Estado se fueron pa'l hoyo. Hablamos de unas pérdidas que no bajan de los 72 millones de pesos. ¡Un dineral que se esfumó como agua entre los dedos!

Lo peor es que no son cuatro chinchorros, no. Son empresas de las que se supone que mueven la provincia, las que trabajan la tierra, las que hacen el azúcar, las que construyen, las que nos dan de comer y hasta las que nos visten.

Dónde y cuándo

Todo este desbarajuste se está viendo clarito en Ciego de Ávila, esa tierra que uno pensaba que producía. El problema es tan de ahora que ni la última zafra azucarera se salvó, con centrales parados y sin poder ni mover la caña.

Las instalaciones, esas que uno recuerda trabajando, hoy parecen cementerios industriales. La antigua fábrica de conservas 'La Pinera' está casi muerta, un taller de ropa lleva años sin prender las máquinas por un transformador que voló, y hasta una planta de gran panel, que hacía casas, está en ruinas.

Por qué importa

Y tú dirás: ¿Y a mí qué? Pues fácil, porque esto no es un chisme cualquiera. Esto es lo que nos afecta el bolsillo y el día a día. Cuando cierran estas empresas, se va el trabajo, se va la comida, se va la posibilidad de que la gente tenga una vida digna.

La provincia entera se resiente. Si la agricultura no da, si el azúcar no sale, si no hay industria, ¿de dónde sacamos lo que necesitamos? La gente se cansa, se va, y al final, terminamos todos pagando los platos rotos.

Qué dicen las partes

El gobierno, por lo que se lee, reconoce que hay problemas, pero le echa mucha culpa a 'la cosa' esa de afuera y a que no llega el combustible. Dicen que los trabajadores están desmotivados y se van corriendo.

Pero el mismo periódico oficialista, Invasor, se da cuenta de que aquí adentro también hay un desorden. Hablan de que no hay dinero, de que no pagan a tiempo y de que las máquinas se las roba la gente porque están paradas y sin nadie que las cuide.

Qué viene ahora

Pues mira, el panorama no se ve muy color de rosa. Si siguen así, lo que queda de estas empresas se va a desmoronar del todo. Se habla de robos por todos lados, de que se llevan hasta las estructuras metálicas.

Hay que ver si el gobierno se pone las pilas de verdad y busca una solución, porque así no se puede seguir. Lo que sí está claro es que la economía cubana está pasando un mal rato, y Ciego de Ávila lo está sintiendo en carne propia.

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