¿Y ahora qué, Cuba? Banco Central tira la toalla ante la crisis

Banco Central de Cuba reconoce crisis económica severa y la necesidad de una transformación profunda, no solo gestión coyuntural, para la recuperación.

¡Oye esto pa' que veas! Parece que en el Banco Central de Cuba se dieron cuenta de que las cosas están feas, pero feas de verdad. Un peso pesado de ahí, Ian Pedro Carbonell Karell, que además es diputado, soltó la sopa en un programa de televisión: la economía cubana está en una crisis en toda regla y ya no se puede seguir remendando con las mismas viejas mañas de siempre. Hay que cambiar la estructura, de raíz, si quieren que la cosa remonte.

Al tipo se le escuchó decir que los números del Producto Interno Bruto pintan mal, mal, y que no se trata solo de apagar fuegos. El rollo es más profundo, hay que meterle mano al cómo funciona todo el tinglado económico. ¡Imagínate tú!

¿Dónde y cuándo se oye este bochinche?

Esto no es cosa de ayer ni de anteayer. El panorama que pintan es de hace rato y sigue empeorando. El funcionario habló de que los ingresos de afuera no llegan, que no hay quien preste plata, que lo que se exporta se reduce y la inversión extranjera ni aparece. Para colmo, el déficit para este año (2026) es un agujero gigante, se está imprimiendo peso como si fuera papel de baño y hay hasta tres o cuatro maneras de cambiar la moneda, ¡qué disparate!

Hasta afuera lo ven feo. Dicen que la CEPAL pronostica un bajón en la economía cubana, y otros que saben del tema creen que será peor. El calor, la tensión, el ruido de la calle, todo eso se siente en el ambiente económico.

¿Y esto por qué importa, mi socio?

Importa porque esto no es un juego de números en un papel. Esto le cae encima a la gente en el día a día. Lo que pasa en el Banco Central, o lo que no pasa, puede significar que falte más comida en la mesa, que el transporte se ponga peor o que las pocas oportunidades que hay se cierren. La gente está hablando de esto porque les afecta directamente el bolsillo y la vida.

Además, esas 176 medidas que aprobaron en el Parlamento hace poco, con eso de la banca privada, las casas de cambio, más inversión extranjera y revisar los subsidios… todo eso va en la línea de lo que dice el Banco Central. Es un intento de reorganizar la casa, aunque sigan con el mismo modelo político, según Carbonell Karell.

¿Qué dicen los que tienen que decir?

Bueno, unos dicen una cosa, otros dicen otra. El gobierno, a través del Banco Central, admite que hay que transformarlo todo. El Parlamento aprobó las medidas. Pero las voces de los que saben, los académicos y los expertos, andan diciendo que el problema no es tanto qué dicen las medidas, sino si se podrán aplicar en la práctica.

Lo mismo advierten que el lío es que hay que cambiar un montón de leyes y que eso afecta a miles de negocios. El miedo es que el sistema ya está muy débil y con problemas de base, que aplicar esas reformas sea más difícil que darle de comer a un gato con guantes.

¿Y ahora qué viene, será que hay futuro?

Lo que viene ahora es seguir de cerca este cuento. Lo que está claro es que el sistema financiero es clave para que las reformas funcionen. Pero el gran reto, como se dice en la calle, está en la ejecución. ¿Podrán hacerlo? ¿Lograrán que ese montón de leyes y medidas se pongan en práctica sin que se caiga todo el edificio?

Hay que ver si esta sacudida profunda sirve para algo o si será otro intento más que se queda en el aire. Lo cierto es que la economía cubana está en un punto crítico y las decisiones que se tomen ahora marcarán el camino. Hay que estar atento, porque lo que pase puede cambiar muchas cosas.