¡Ay, mi madre! ¡México llega con comida, pero el petróleo se quedó en casa!
Dos buques mexicanos arribaron a La Habana con 814 toneladas de alimentos y productos básicos, ofreciendo un respiro en medio de la crisis, aunque el tema del petróleo sigue candente.
Qué pasó
¡Agarren esto pa’ que se vayan de culo! Resulta que llegaron dos barcos, sí, ¡dos buques de México, llenitos hasta el tope! Traían una pila de comida y cosas de primera necesidad para aliviar la cosa aquí en Cuba.
Es que la situación, como todos sabemos, está que arde: sin energía y con la cuerda floja con los americanos, ¡un bochinche de tamaño natural!
Dónde y cuándo
¿Y dónde fue la bulla? Pues en el mismísimo puerto de La Habana, mi gente. Imagínense el jueves, tempranito, como a las ocho y media de la mañana, entró el Papaloapan, un buque de esos grandotes de la Armada.
El otro, el Isla Holbox, estaba ahí cerquita esperando su turno para atracar. ¡Vienen directico desde Veracruz, trayendo ese alivio tan esperado!
Por qué importa
¡Ah, pero esto no es cualquier cosita, mi gente! Esto es un respiro para la gente que ya no sabe qué inventar para poner la cazuela. El Gobierno de México lo vendió como “solidaridad y ayuda humanitaria”, ¿tú sabes?
Y lo más curioso es que esto pasa justo después de que nos cortaran el chorro del crudo, por aquello que el Presidente Trump les cantó la verdad en la cara, amenazando con aranceles si seguían mandando petróleo a la Isla.
Qué dicen las partes
Entonces, ¿qué es lo que se rumora por ahí? México dice que esto es pura ayuda, un “pañito caliente” en medio de la candela. El Papaloapan trajo leche líquida, carne, galletas, arroz, atún, ¡hasta jabón!
Y el Isla Holbox, con su carga de leche en polvo. Las autoridades de aquí, de Cuba, se han quedado mudas, sin decir ni pío de cómo van a repartir esto. Los americanos, por su parte, con su Presidente Donald Trump al frente, avisando que el que mande petróleo, ¡se atiene a las consecuencias!
Qué viene ahora
Así que, ¿en qué quedamos, Nipinga? Esto es como un caramelo que te endulza un ratico la boca, pero la sed sigue ahí. La comida alivia un poco, sí, pero el problema gordo de la gasolina y la economía sigue dando tumbos.
México, con esta movida, está como bailando en la cuerda floja, entre el apoyo a Cuba y no molestar a los vecinos del norte. Veremos qué pasa con el combustible, que es lo que nos tiene a todos con el corazón en la garganta.