¡Ay, candela! La chama de Alamar que le prende la mecha al gobierno

Anna Bensi, una joven de 21 años de Alamar, se ha vuelto viral por sus valientes videos criticando al gobierno cubano, perdiendo su empleo pero manteniendo firme su voz por la libertad.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas cómo está la cosa, mi gente! Por ahí anda una chama, que responde al nombre de Anna Bensi, y con apenas 21 años tiene a media Habana hablando. Ella no se calla una, y desde su casa en Alamar, le está cantando las cuarenta al gobierno a través de sus videos virales.

Imagínate, que esta muchacha, que lo mismo actúa que canta, un día se hartó de las penurias y empezó a soltarlo todo. Su primer video que se fue viral, el que la puso en el mapa, fue hace seis meses, cuando contó el vía crucis que pasó para conseguir su título de Técnico en Prótesis Estomatológica. Ahí fue donde la gente empezó a decir: «¡Esa sí tiene valor!»

Desde entonces, no ha parado. Le ha puesto el dedo en la llaga a las políticas del Estado y a la falta de libertad. Por eso mismo, ¡zas!, le costó su trabajo en una peluquería, porque la Seguridad del Estado le metió presión para que la botaran. Pero ella, firme como un coco, dice: «El hecho de que no tengamos corriente, comida o empleo es política. No me voy a callar».

La meta de Anna es clara como el agua: quiere que los cubanos, sobre todo la juventud, abran los ojos, tomen conciencia de lo que pasa en el país y se animen a buscar un cambio que traiga libertad. Ella solita se encarga de todo, desde escribir los guiones hasta grabar, editar y publicar, contando con el apoyo incondicional de su mamá y su hermana.

Dónde y cuándo

Todo este bochinche se cocina en la mismísima Habana, específicamente desde Alamar, que ya tú sabes, tremenda ciudad dormitorio. Estamos hablando de una historia que lleva unos seis meses prendida, pero que ha cogido una candela tremenda en los últimos tiempos, manteniéndonos a todos expectantes.

La Anna, con sus 21 primaveras, es la protagonista de este cuento. Ella solita, con la ayuda de su mamá y su hermana (que es quien le presta los equipos para grabar), se encarga de todo el proceso creativo. Desde la tranquilidad de su hogar, produce contenido que resuena con la realidad de la calle.

Es un drama que se vive en el presente, con el telón de fondo de la Cuba de hoy, donde la escasez, la vigilancia y la censura son el pan de cada día para muchos. En este contexto, un simple video desde casa se convierte en una declaración de guerra.

Por qué importa

Esto no es un cuento de camino, mi gente; la historia de Anna Bensi le cae arriba a cualquiera que esté cansado del mutismo, del miedo que se respira en cada esquina. Ella demuestra con cada video que no hay edad para plantarse y decir: «¡Basta ya!».

Importa, y mucho, porque sus videos, aunque grabados con cuatro cosas, tienen un corazón tremendo y están llegando directo a la juventud cubana. Ella quiere que los chamacos despierten, que piensen por sí mismos, que pregunten y no se queden callados. Es como un espejo que les pone delante la cruda realidad del país y los invita a buscar un cambio verdadero.

Lo que le pasó a ella, perder el trabajo por alzar su voz, es el reflejo palpable de lo que le puede pasar a cualquiera en la Isla si decide disentir. Por eso su grito es el grito silente de muchos que, por debajo, están pensando lo mismo pero no se atreven a decirlo en voz alta por miedo a las represalias. Su valentía es un faro para toda una generación.

Qué dicen las partes

Bueno, mira, aquí la cosa está clara, clarísima. Por un lado, Anna grita a los cuatro vientos que la falta de comida, de corriente, de empleo, todo es culpa directa de la política del Estado. Ella no se traga el cuento de que son problemas aislados; para ella, todo está conectado y es una consecuencia del sistema.

La Seguridad del Estado, por su parte, no dice nada públicamente, ni una palabra. Pero ¡actúa! Le cortan el internet de la casa, la vigilan día y noche, le meten presión para que la despidan del trabajo. Esa es su manera muy particular de “dialogar”, ya tú sabes, con la presión y el acoso constante.

La gente que la sigue en las redes, que es la mayoría, le tira flores, le da fuerzas y la apoya con mensajes de aliento. La ven como un símbolo de valentía y resistencia. Pero claro, como siempre pasa en estos casos, algunos familiares le han dicho que se modere, que no se exponga tanto. A lo que ella, con la cabeza bien alta, responde: «Tengo 21 años, una edad suficiente para decidir por mí misma lo que está bien o mal».

Qué viene ahora

¿Y ahora qué, mi gente? Pues la Anna sigue, con su fe cristiana por delante y el guion en la mano, dispuesta a seguir creando. Lo más seguro es que la presión por parte de las autoridades no afloje, al contrario, que le sigan cortando el internet y poniéndole la vida difícil de mil maneras. Las estrategias de intimidación son variadas y persistentes.

Pero también es cierto que cada video suyo, cada denuncia, sigue sumando voces a un coro que ya empieza a escucharse más fuerte, rompiendo el silencio impuesto. La resistencia pacífica de Anna resuena en la conciencia de muchos, especialmente entre los más jóvenes, quienes encuentran en ella una figura de inspiración.

Quién sabe si su ejemplo, el de esta muchacha valiente de Alamar, no sea la chispa definitiva que enciende a otros a perder el miedo y a exigir sus derechos más fundamentales en Cuba. Habrá que estar al tanto, pegados a las redes y a lo que cuente Nipinga, para ver qué nuevo “palo” suelta Anna Bensi y cómo la historia de esta joven se sigue escribiendo, porque esto, mi gente, aún no tiene punto final.

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