¿Te juegas la fortuna por un papelito? Cubanos bajo I-220A, ¡ojo con las multas!

Una multa millonaria a hondureña en Florida por ignorar deportación alerta a cubanos con I-220A. ¡No ignores las órdenes!

¡Oye esto pa’ que veas! Parece que en Estados Unidos, si te dan una orden y la dejas pasar, te puede caer encima una vaina bien gorda. Una señora de Honduras, que se quedó por allá después de que le ordenaran salir, ¡zas!, un juez le metió una multa de casi 700 mil dólares. ¡Imagínate la vaina!

Este caso, ocurrido en el sur de Florida, es como una trompeta que suena fuerte para los miles de cubanos que andan por allá con el famoso formulario I-220A. No es que a todo el mundo le vayan a meter el mismo bolazo, pero sí te pone a pensar en los líos que te puedes buscar si te pasas por alto las órdenes de deportación.

¿Dónde y cuándo pasó este susto?

El asunto se puso serio en el Distrito Sur de Florida, con el juez federal Ed Artau al mando. Fue un caso contra una ciudadana hondureña que, fíjate bien, llevaba más de tres años en los yunaites después de que un juez de inmigración le dijera “adiós”. La multa, que te digo, fue de 668.390,95 dólares. ¿Cómo sacaron ese número? Pues fácil: casi mil dólares por cada día que la tipa se quedó ahí voluntariamente, más los intereses. Y lo peor es que la sentencia salió porque la señora ni apareció a defenderse, ¡en rebeldía!

¿Y por qué esto le cae a los cubanos con I-220A?

Aquí está el meollo del asunto. Para los cubanos que tienen ese papelito, el I-220A, la cosa no es tan simple como parece. Este documento no te da residencia, no te hace ciudadano, ni te protege de que te manden pa’ casa. Es más bien como una orden de que andes libre, pero bajo la lupa de migración. O sea, tienes que estar pendiente de lo que te digan los del ICE y de cualquier cambio en tu caso.

No te vayas a creer que porque Cuba a veces pone trabas pa’ recibir a los deportados, o porque ya llevas tiempo por allá, o porque has metido papeles, la orden de salida se borra sola. ¡Qué va! Cada caso es un mundo, y todo depende de lo que decidan los oficiales y los tribunales.

Los otros peligros que andan por ahí

Además de esto, ten cuidado si te llega una Notificación de Intención de Multar, o una factura de cobro, o si te meten una demanda en un tribunal federal. Como se vio en el caso de Florida, si no respondes, el proceso sigue sin ti, y te pueden clavar una sentencia que el Gobierno te puede cobrar de mil maneras, hasta quitándote tus cosas si es que las tienes.

Ojo, que tener un I-220A o una orden de deportación no significa que te vayan a sacar hasta el último centavo. Las multas dependen de cada caso y de si te quedaste por gusto o porque de verdad no podías salir. No es lo mismo que te sea imposible deportar a que tú decidas no cumplir porque te da la gana.

¿Qué viene ahora para estar a salvo?

La lección es clara: el I-220A no es un salvoconducto para quedarte. Los cubanos con este papelito tienen que guardar todos sus documentos, hacerle caso a las citas, y si te dan una orden de deportación o te llega algo de multas, ¡no te duermas en los laureles! Busca un abogado de inmigración y responde a tiempo. Esperar a que las cosas se arreglen solas puede ser tu peor error y te puede costar una fortuna, y quién sabe si algo más.