¿Qué pasó con el apagón frente al mismísimo Consejo de Estado?
Vecinos en La Habana protestaron con cacerolazos un prolongado apagón frente al Consejo de Estado, evidenciando el creciente malestar por las afectaciones eléctricas.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! La gente en La Habana se hartó de estar a oscuras y salió a dar el cacerolazo, ¡justo enfrente del Consejo de Estado y del Comité Central! Imagínate el bochinche, golpeando calderos y de todo, porque el apagón no quería irse.
Los vecinos, con el calor y la frustración, salieron a los balcones y hasta a la calle para que les oyeran. ¡Una protesta en toda regla, sin inventar, pero con mucho teatro del bueno, del que se arma cuando uno no aguanta más!
Dónde y cuándo
Esto se armó en un circuito residencial pegado al mismísimo Consejo de Estado y al Comité Central, allí en La Habana. Fue el viernes 10 de julio de 2026, un día cualquiera que se volvió noticia por el calor y la falta de corriente.
El ambiente, según se oye y se ve, era de pura desesperación. Los videos muestran gente saliendo a gritar, a darle a los cacharros, sintiendo la tensión en el aire antes de que cayera la noche y la oscuridad se hiciera más pesada.
Por qué importa
Esto importa porque la gente está hasta el cuello con los apagones. No es solo un corte de luz, es que te jode la vida: se te daña la comida, no puedes hacer nada en casa, y el calor te derrite.
Que la protesta sea justo frente a donde se toman las decisiones le da un peso extra. Es la gente diciéndole a los de arriba: ¡basta ya! La situación de los servicios básicos se está volviendo insostenible para muchos.
Qué dicen las partes
Bueno, la Unión Eléctrica (UNE) soltó un comunicado diciendo que estaban reorganizando los bloques de circuitos para manejar mejor las afectaciones por falta de generación. Una explicación que a muchos les suena a lo de siempre.
Por otro lado, un ex periodista cubano compartió el video en redes con un comentario satírico, mientras que los vecinos, con sus cacerolazos, decían lo que sentían: puro descontento y hartazgo por los cortes que, en algunos lugares, ¡han durado más de 30 horas seguidas!
Qué viene ahora
Lo que viene ahora es seguir de cerca si las medidas de la UNE realmente cambian algo o si los apagones siguen siendo el pan de cada día. También hay que ver si las autoridades se pronuncian oficialmente sobre este cacerolazo tan sonado.
Mientras tanto, la cosa sigue tensa. Las averías, los mantenimientos y la falta de combustible no dan tregua, y la gente seguirá buscando formas de que su voz se oiga. Veremos si esta vez escuchan de verdad.