¿A Curas y Obispos les Cierran la Frontera? A Sacerdote Cubano lo Dejan en Tierra con Todo y Mitras
Sacerdote cubano Castor José Álvarez Devesa denunció que autoridades le impidieron viajar a Miami para una ordenación episcopal, alegando que tenía prohibida la salida del país.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que ni pa' rezar se puede salir de Cuba tranquilo. El padre Castor José Álvarez Devesa, que es cura de esos que van pa' la iglesia de verdad, se quedó con los crespos hechos en el aeropuerto.
Iba pa' Miami, ¡imagínate tú!, a una ceremonia de esas importantes, una ordenación episcopal, como quien dice, ¡a ponerle la mitra a alguien! Pero ¡zas!, que no sale. Las autoridades le dijeron, así sin anestesia, que no podía salir del país. ¡Como si fuera un delincuente cualquiera!
¿Y dónde fue el bochinche?
Esto pasó, ¿cuándo? Pues el viernes 10 de julio de 2026, en el aeropuerto, justo cuando el padre Álvarez se preparaba para su viaje a Miami.
Imagínate el calorcito, la cola, la gente, el murmullo... y de repente, el padre, con su sotana y todo, recibe la mala noticia. No podía ni montar en el avión. La tensión se sentía en el aire, más pesada que el traje de gala.
¿Y a quién le cae esto? ¡A todos!
Pues mira, esto no es solo el problema de un cura. Es que la gente en Cuba quiere moverse, ¿me entiendes? Quieren ir a ver a la familia, a trabajar, a estudiar, ¡o a ponerle la mitra a otro obispo!
Cuando a un ciudadano le quitan esa libertad, aunque sea un sacerdote, la cosa se pone fea. El padre Castor lo dijo clarito: "No tengo libertad para salir del país". Y eso es lo que está en juego aquí, la libertad de movimiento, esa que todos deberíamos tener.
¿Y qué dicen por ahí?
El padre Castor, después del trago amargo, soltó un mensajito, como diciendo: "Yo quería ir, pero me dijeron que no". Nada de citas largas, todo directo.
Por otro lado, las autoridades cubanas... bueno, como siempre. No han dicho ni pío. Ni explicaciones, ni justificaciones. Silencio oficial, mientras la gente comenta en las redes y en la calle.
Unos dicen que es pa' controlar, otros que es política, ¡quién sabe! Lo cierto es que el padre no se pudo subir al avión.
¿Y ahora qué?
Pues ahora, a esperar. A ver si las autoridades se dignan a decir algo, o si este es otro caso más de los que pasan en la isla.
Lo que sí está claro es que el padre Álvarez no va a ordenar a nadie en Miami por ahora. Y queda la incógnita de cuántos más están en esa misma situación, con las maletas listas pero el pie en tierra, sin poder salir.