¿Y tú con qué le echas bronca a los apagones? ¡Le ponen música a la candela!

En La Habana, un residente crea un 'tocador de calderos automático' para protestar por los constantes apagones, emulando cacerolazos con la brisa para llamar la atención sobre la falta de electricidad.

¡Oye esto pa' que veas!

En La Habana, donde la luz se va más que un turista en Varadero, un vecino del municipio Playa se cansó de esperar y se botó con un invento para quejearse de los apagones. No se trata de un político ni de un discurso larguísimo, sino de un aparato que suena como si estuvieran dándole golpes a las ollas, ¡pero de forma automática!

Este invento, que le dicen el “tocador de calderos automático”, lo instaló en el techo de su casa. Lo bueno es que con la brisita que corre, el aparato se activa y empieza a sonar, imitando los famosos cacerolazos que uno oye cuando la cosa se pone fea con los cortes de electricidad.

¿Dónde y cuándo fue el bochinche?

Esto pasó en Playa, La Habana, en el bloque 2, que dicen que es uno de los más castigados con la falta de corriente. La cosa viene de largo, con apagones que no se resuelven y tienen a la gente frustrada. El inventor, que prefiere el anonimato, dice que su intención es precisamente esa: que se enteren de que la gente está jorobada con tanta oscuridad.

Se quejó de que, mientras ellos aguantan en silencio sin protestar mucho, la corriente se la quitan más a ellos. ¡Imagínate el drama! La gente en casa, sin poder hacer mucho, y el problema sigue ahí, sin que nadie le ponga atención de verdad.

¿Y a quién le cae arriba este invento?

Pues a todos los que tienen que ver con el servicio eléctrico, y de paso, a los vecinos. Porque el ruido, aunque sea para llamar la atención, a algunos les cae mal. Pero otros, que entienden la frustración, ven la chispa de ingenio en la vaina. Es la forma de decir “aquí estamos, y nos afecta” sin tener que salir a la calle a gritar.

Este tipo de inventos demuestra cómo los cubanos se las arreglan para expresar su descontento cuando los servicios básicos fallan. Los cacerolazos, que antes eran en vivo y en directo, ahora se oyen hasta sin que nadie mueva un dedo, solo con el viento.

¿Qué dicen las partes?

Bueno, el creador dice que su propósito es visibilizar el problema. Los vecinos, unos se molestan por el ruido y otros aplauden la creatividad. Por el lado de las autoridades, no ha habido un pronunciamiento oficial sobre el “tocador de calderos automático”, pero el mensaje de la gente parece haber llegado, o al menos, se hizo oír de una manera peculiar.

Lo cierto es que el invento resalta el ingenio y la resiliencia de la gente que vive con estas dificultades. Es una manera de denunciar y comunicarse, usando la poca inventiva que queda cuando las cosas se ponen difíciles y la protesta tradicional no siempre es una opción viable.

¿Y ahora qué? ¿Se arregla la candela?

Lo que está claro es que la situación de los apagones sigue siendo un tema candente en La Habana. Este “tocador de calderos” es solo un reflejo de la inventiva que surge ante la necesidad.

Queda por ver si esta forma tan creativa de protesta logrará que las autoridades presten más atención y se tomen medidas para resolver el problema de la falta de electricidad de una vez por todas. Mientras tanto, el invento sigue sonando con la brisa, un recordatorio constante de que la paciencia tiene un límite.

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