¿Y el Papa le rezó a la Virgen de la Caridad por Cuba en Roma? ¡Bochinche en el Vaticano!
El Vaticano organizó una misa por Cuba con la patrona de la isla. Se pide paz, pero critican el embargo y las políticas de confrontación.
¡Oye esto pa' que veas! ¡Tremendo bochinche en Roma!
Resulta que en el Vaticano se botaron y armaron una misa por la paz y el desarrollo de Cuba. ¡La primera vez que hacen algo así! Fue en una iglesia chulísima, San Ignacio de Loyola, allá en la capital italiana. El asunto es que se pararon a pedir por la isla, como quien dice, ¡con la Virgen del Cobre al pie del altar! Imagínate, todos los de la embajada cubana, diplomáticos, curas y hasta cubanos que viven por allá, junticos, rezando por los sufrimientos y las esperanzas del pueblo.
El que se echó el discurso al hombro fue el cardenal Michael Czerny, un canadiense que le pone el pecho al desarrollo humano en la Santa Sede. El hombre andaba preocupado por la cosa económica y social allá en Cuba. Y ojo, soltó una frase que te deja pensando: dijo que la lógica de estar peleando todo el tiempo, de confrontación, lo que hace es ponerle más carga a la gente común, a los pobres, a los viejitos, a los enfermos y a los chiquillos. ¡Palabras mayores!
¿Y por qué importa este relajo?
Mira, este jolgorio en el Vaticano cae en un momento bien picante para Cuba. La isla está que arde con una crisis económica que no se la quita nadie: falta gasolina, los apagones son eternos y la vida se pone cada día más difícil. Así que, que el Vaticano levante la voz y ore por la isla, y que encima critiquen el embargo y las políticas que, según ellos, aprietan más a la gente, pues es un tema que tiene a todos hablando.
El cardenal también mandó un mensajito claro: la ayuda humanitaria no se puede usar de chantage político. ¡Tiene que llegar a quien la necesita sin trabas ni inventos! Y esto va muy de la mano con lo que anda diciendo el Papa León XIV, pidiendo más diálogo y cooperación entre los países. Se trata de buscarle la vuelta a la paz y al desarrollo, sin empujones ni amenazas.
¿Qué dijeron los que pusieron el hombro?
Además del cardenal, por ahí andaban los embajadores de Cuba en el Vaticano y en Italia, Leyde Rodríguez y Jorge Luis Cepero. También se apuntaron otros diplomáticos y gente de organizaciones que le hacen el coro a Cuba. El padre Vincenzo D’Adamo, el que manda en la iglesia de San Ignacio, dijo que hay que echarle más ganas a la solidaridad con los cubanos. Y el jesuita Massimo Névola se lanzó contra el embargo yó:
“Hay que buscar soluciones sin violencia ni amenazas”.
¿Y ahora qué?
Al final, el embajador cubano ante la Santa Sede dio las gracias y repitió la consigna: Cuba quiere vivir en paz, sin amenazas y respetando su soberanía. El asunto queda en el aire, con esa misa como telón de fondo y las críticas al embargo sonando fuerte. Veremos qué pasa con esta situación tan complicada que vive la isla, pero por lo menos, hubo quien alzara la voz desde Roma.