¡Toirac alza la voz! "Improvisar en energía nos cuesta hasta la soberanía"

Humorista Ulises Toirac critica la política energética cubana, señalando improvisación y falta de ciencia como causas de la crisis eléctrica, poniendo en riesgo la soberanía.

¿Qué pasó?

El conocido humorista, actor e ingeniero cubano Ulises Toirac ha alzado la voz sobre la crisis energética que atraviesa Cuba. ¡Y vaya si lo ha hecho con fundamento!

Toirac, usando su formación de ingeniero electroenergético, ha analizado las causas de los apagones y el colapso eléctrico. Para él, el problema no es solo la culpa del Tío Sam, sino más bien de “decisiones erróneas internas”, como si estuvieran jugando a los bomberos sin saber cómo funciona el agua.

¿Dónde y cuándo?

Este análisis, que es un auténtico bombazo, lo soltó Toirac en sus redes sociales. ¡Un escenario perfecto para que la gente se entere de lo que pasa de verdad, no de lo que cuentan en los discursos oficiales!

Se remonta a tiempos del Período Especial, cuando ya se veía que el sistema eléctrico estaba pidiendo auxilio. Y luego le da un repaso a la famosa Revolución Energética de 2005, ¡esa que prometía que nos iba a sobrar la luz y mira ahora!

¿Por qué importa?

Pues porque la luz, mi gente, no es un lujo, ¡es la vida misma! Sin electricidad, ¿cómo funciona el transporte? ¿Cómo llega la comida a la mesa? ¿Cómo nos comunicamos?

Toirac lo deja clarísimo: improvisar en algo tan vital como la energía, y sin un plan científico que se respete, es poner en juego todo. ¡Hasta la soberanía del país, señores!

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, está la versión oficial que a veces culpa a las sanciones. Por otro, está la visión de Toirac, que apunta a la falta de inversiones serias en termoeléctricas y a un mantenimiento que brilla por su ausencia.

Habla de grupos electrógenos viejos, sin repuestos, que son como un coche que no arranca y no hay forma de arreglar. ¡Un desastre!

¿Qué viene ahora?

Pues mira, lo que viene es seguir de cerca las decisiones que se tomen. Si se sigue improvisando, seguiremos a oscuras. Si se apuesta por la ciencia y la planificación real, tal vez se pueda enderezar el camino.

Pero Toirac nos deja con la mosca detrás de la oreja: hay que tomarse en serio la energía, porque de ella depende hasta el futuro del país. ¡No es chiste!