¡Ay, Dios! Anciano de 91 años en Santiago de Cuba pide comida en la calle por jubilación insuficiente

Un anciano de 91 años en Santiago de Cuba pide comida en la calle, mostrando las duras realidades de los jubilados en la isla.

¡Qué cosa es esta!

Oye esto pa' que veas... En Santiago de Cuba, un abuelito de 91 años anda por las calles pidiendo un 'ayudita' para comer. Sale en un video, con la frente en alto pero la panza vacía, explicando su situación. ¡Un bochinche que da pena y rabia al mismo tiempo!

  • El hombre, de 91 años, vive solo en el reparto Zamorana.
  • Padece Parkinson y policitemia, y hasta le falta un dedo del pie por un accidente.
  • Dice que su pensión de 3.000 pesos cubanos no le alcanza ni pa' empezar.

Ahí mismo, en la Zamorana

Imagínate la escena: el viejito contando su drama en la calle 20, entre 1ra y 6ta, allá en el reparto Zamorana. Vive solo, con sus achaques encima: Parkinson, policitemia, secuelas de un accidente que le costó un dedo del pie. ¡Una vida pesada, créelo!

Dice que va a un comedor para jubilados y discapacitados, pero lo que le dan no es suficiente. ¡Y claro, tiene que salir a 'resolver' en la calle, pidiendo lo que sea para poder echarse algo a la boca!

¿Y por qué se habla de esto?

Porque esto no es un caso aislado, mi gente. Es la cruda realidad de muchos abuelos en Cuba. La población está cada vez más vieja, y los servicios no dan abasto. ¡Es un drama social que no se puede tapar con un dedo!

Cuba tiene muchísimas personas mayores, más del 26% de la población. Y aunque hay hogares de ancianos, ¡no llegan a todos los municipios! La cosa está tensa, con más muertes que nacimientos, y los que quedan se las ven negras para vivir dignamente.

Unos dicen que sí, otros que no

Según se cuenta, el abuelito recibe su pensión, pero como él mismo dice, es insuficiente. Va al comedor, pero lo que recibe no llena su plato. El video lo subió José Daniel Ferrer, y hasta le dio dinerito al final para que comprara algo.

Las autoridades tienen casas de ancianos, pero la cifra nacional de camas no cubre a toda la gente que lo necesita, y con la demografía que tiene el país, ¡la presión es enorme!

¿Y ahora qué?

Pues ahora, a seguir de cerca la situación de este abuelito y de tantos otros. A ver si las autoridades ponen un poquito más de atención a los mayores, que tanto han dado al país. Esperemos que no solo quede en un video y una ayuda puntual, sino que se busque una solución real para que ningún anciano tenga que pedir limosna en la calle.