¿Pa' Cuba o pa'l mundo? El dilema del cubano deportado que vuelve a empezar
Liexer De La Cruz, deportado de EE.UU. tras políticas migratorias de Trump, lucha por reconstruir su vida en Cuba entre apagones y crisis.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que a Liexer De La Cruz, un cubano que le metió cinco años a la vida en Estados Unidos, lo mandaron pa' casa. Sí, de vuelta a la isla, después de que se pusieran más duros con las leyes migratorias bajo el segundo mandato de Donald Trump. Él llegó en 2021 con todo en regla, buscando la residencia por la Ley de Ajuste Cubano, pero en enero de 2026 un juez le dijo que tenía 120 días para salir.
Este hombre, que se la rebuscaba de electricista y soñaba con darle lo mejor a su familia, al final tuvo que hacer las maletas. Hasta su esposa se vino con él. Es una historia que, dicen por ahí, refleja la de un montón de cubanos que cruzaron a Estados Unidos en este éxodo grande y ahora se encuentran en el limbo, sin saber qué va a ser de ellos.
¿Y dónde y cuándo pasó esta novela?
La cosa se puso fea para Liexer allá, en Estados Unidos, y el juez le dio el portazo en enero de 2026. Después de esa orden, tuvo 120 días para irse. Él ahora está de vuelta en Las Minas, por La Habana. Imagínate, llega y se encuentra con el panorama de siempre: apagones, falta de agua y la comida por las nubes.
Para buscarse la vida, ahora es taxista, pero en un triciclo eléctrico que funciona con el sol. Una idea buena pa' ahorrar un poco, porque con la crisis de electricidad que hay en Cuba, mover cualquier cosa es un dolor de cabeza.
Pero, ¿por qué nos importa este cuento?
Porque a Liexer, como a tantos otros, le ha tocado bailar con la más fea. Las políticas migratorias de Trump se pusieron más cerradas y miles de cubanos, que antes entraban por distintos lados, ahora ven cerca la deportación. Es un lío, porque a veces ni siquiera pueden mandarlos de vuelta directo a Cuba, y tienen que buscarles hasta un tercer país.
Esto cambia la vida de la gente, los obliga a dejar atrás lo que construyeron y a empezar de cero en un lugar que, aunque sea su tierra, está pasando por un momento complicado. La gente habla de esto porque es una realidad que toca a muchos y muestra las dificultades de vivir en dos mundos a la vez.
¿Y las partes qué dicen de todo esto?
Bueno, por un lado, está la postura de Estados Unidos, que con la administración Trump ha sido clara: migración más restrictiva. El sistema judicial puso la orden de salida para Liexer. Por otro lado, Liexer y su familia están viviendo la consecuencia directa de esas políticas, tratando de adaptarse a la vida en Cuba.
La agencia AP, que contó la historia, muestra cómo las políticas migratorias generan estas situaciones. En Cuba, él se enfrenta a la crisis económica, energética y social. No hay muchas declaraciones de las partes involucradas más allá de lo que se reporta sobre las políticas y la situación de Liexer.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se ve venir es que la situación migratoria para los cubanos sigue siendo complicada. Con la política de Trump, es probable que veamos más casos como el de Liexer, personas que se ven obligadas a regresar a la isla sin haber cumplido sus expectativas.
Para los que vuelven, el reto es grande: encontrar trabajo, lidiar con la falta de servicios básicos y la crisis general. Lo que hay que seguir de cerca es cómo estas políticas migratorias siguen afectando a las familias cubanas y si habrá algún cambio en el futuro que les permita tener más estabilidad.