¿Y AHORA QUÉ? Ulises Toirac le pone el dedo a la llaga: ¿Quién va a invertir en Cuba si aquí las reglas las cambia el viento?

Humorista cubano Ulises Toirac critica las nuevas reformas económicas, señalando la desconfianza generada por décadas de políticas cambiantes como el principal obstáculo para la inversión.

¡Oye esto pa’ que veas! El humorista cubano Ulises Toirac se ha metido en candela con unas declaraciones que le han dado la vuelta a las redes, ¡y con razón! Resulta que el tipo no se anda con rodeos y le ha puesto el dedo en la llaga a eso de las nuevas medidas económicas que el gobierno dice que van a revivir la cosa en Cuba.

Toirac, que es conocido por su lengua afilada y su forma de decir las cosas como van, dice que el problema no está en las medidas esas que anuncian, ¡que si banca privada, que si inversión extranjera, que si comprar y vender acciones, que si el privado que haga lo que quiera! El verdadero lío, según él, es que a nadie en su sano juicio le va a poner un peso en un sitio donde las reglas del juego cambian más rápido que el tiempo.

Qué pasó

El humorista ha levantado la ceja sobre las 176 medidas económicas que las autoridades cubanas han soltado al ruedo. Lo que Toirac cuestiona no es tanto el contenido de las reformas, sino la credibilidad de quienes pretenden llevarlas a cabo. Él asegura que el principal muro que frena la economía cubana y las ganas de que alguien ponga dinero no es la falta de recursos o de gente que sepa hacer cosas, ¡qué va!

El verdadero talón de Aquiles, según el artista, es la desconfianza total que se ha sembrado por años de decisiones políticas que iban y venían, de reglas que aparecían y desaparecían, y de una ausencia total de garantías legales para el que mete la mano.

Dónde y cuándo

Estas palabras de Ulises Toirac surgen en un momento bien delicado para Cuba, ¡imagínate! Estamos hablando de finales de junio de 2026, en medio de una de las crisis económicas y de falta de electricidad más feas que se recuerdan en mucho tiempo. Las 176 medidas que anunciaron las autoridades siguen dando de qué hablar por todos lados, y la opinión de Toirac es una de las que más ha sonado.

El artista usó sus redes sociales para dar su veredicto. Dijo que el “pollo del arroz con pollo” de las medidas no está en las medidas mismas, sino en que su propia aprobación es como decir “mira, todo lo que hicimos antes estuvo mal”. Y esto, claro, choca con el discurso oficial de siempre.

Por qué importa

¿Y por qué esto le cae a la gente como un balde de agua fría? Pues porque si un inversionista piensa poner su dinerito, lo primero que mira es si va a estar seguro. Toirac lo explica clarito: “¿Cómo se come que quien hasta hoy hizo una cosa sostenidamente durante muchos años, de pronto haga otra? ¿Quién garantiza que cuando el agua coja su nivel, no meta mano de nuevo por la ley del viejo Oeste?”. Básicamente, si las reglas las cambia el que manda en cualquier momento, ¿quién se arriesga a perder su inversión?

Esto importa porque sin inversión, sin que nadie se atreva a poner billetes, la economía se queda en el mismo sitio, o peor. La gente necesita que las cosas mejoren, que haya trabajo, que no falten los productos básicos y que los apagones no sean el pan de cada día. Y para eso, se necesita confianza, y la confianza, según Toirac, aquí anda por el suelo.

Qué dicen las partes

Por un lado, está el gobierno, que anuncia estas 176 medidas con bombo y platillo, proponiendo cosas como la banca privada, abrirle paso al capital extranjero, la compraventa de acciones y más espacios para el inversionista cubano. Es como si estuvieran reconociendo, a su manera, que por el camino de antes no se llegaba a ningún lado.

Por otro lado, está la gente, representada por voces como la de Ulises Toirac, que miran con lupa estas propuestas. Y lo que ven es un riesgo. No es que no haya cosas buenas en Cuba para invertir, ¡para nada! Toirac menciona las reservas de cobalto, el potencial turístico, las tierras fértiles y el Puerto del Mariel como puntos fuertes. Pero insiste en que sin un marco legal firme y sin garantías, todo eso se queda en un sueño.

Qué viene ahora

Lo que viene ahora, según se puede sentir en el aire y en la voz de Toirac, es una gran interrogante. El país tiene activos importantes, recursos que podrían atraer miradas de fuera y de dentro. El tema es si se va a lograr construir esa confianza necesaria, esa transparencia que hoy parece tan lejana.

Dependerá de si las instituciones se fortalecen, si las garantías legales se vuelven una realidad y no solo palabras en un papel. Si no se logra eso, por muchas medidas económicas que se anuncien, la recuperación va a ser más difícil. Hay que seguir de cerca si el discurso se traduce en hechos concretos y seguros, o si las reglas del juego seguirán bailando al son que les toque.