¡Trump se arma con aviones para botar inmigrantes más rápido!

Trump busca una flota aérea propia para acelerar deportaciones, reducir costos y responder a emergencias, generando dudas sobre su costo y uso.

¡Oye esto pa' que veas!

Donald Trump, el mero mero de la Casa Blanca, no se queda quieto y ahora quiere tener sus propios aviones para sacar a la gente del país a toda prisa. Dicen que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anda buscando quién le opere y mantenga estas naves. El plan es tener una flota lista pa' volar cuando sea, sin tener que andar alquilando aviones como hasta ahora.

La cosa es que quieren aviones grandes, como los Boeing 737-700, y también jets privados tipo Gulfstream G650ER, de esos que vuelan rapidísimo y van a donde sea. La idea es que estas naves estén disponibles las 24 horas, pa' llevarse a los inmigrantes, pero también pa' otras cosas como evacuaciones médicas o llevar equipos de emergencia si pasa algo feo.

¿Y eso dónde y cuándo empezó la cosa?

Esto se está cocinando en Estados Unidos, y aunque la fecha exacta de inicio de operaciones no está clara, el gobierno ya dio el primer paso publicando la convocatoria para las empresas interesadas. Dicen que esta movida es parte de la estrategia de Trump para apretarle las tuercas a la inmigración y tener más control en las fronteras. El DHS ya hasta tiene algunos aviones que antes eran de aerolíneas comerciales, así que la cosa va en serio.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Pues mira, esto le cae directo a los inmigrantes que están en proceso de deportación, porque la idea es que se vayan más rápido. Pero también le afecta a los contribuyentes, porque algunos legisladores y grupos de control gubernamental andan preguntando cuánto va a costar toda esta parafernalia aérea y para qué se van a usar los jets más lujosos. La meta es clara: mover gente y responder rápido, pero el bolsillo y la transparencia andan en el aire.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, el gobierno de Trump dice que tener aviones propios les va a ahorrar dinero a largo plazo y les dará más agilidad para hacer sus vuelos de deportación y otras misiones. Por otro lado, hay voces que piden más detalles sobre los gastos y el uso de estas aeronaves, especialmente de los jets ejecutivos que suenan bastante caros. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ya usa vuelos privados, pero quieren tener control total y más disponibilidad.

¿Y ahora qué? ¿Qué se inventan después?

Pues ahora hay que ver qué empresas se animan a operar esta flota y cómo se concreta el proyecto. Lo que sí está claro es que el gobierno de Trump quiere tener una herramienta fija para ejecutar sus políticas migratorias sin depender de terceros. Veremos si con estos aviones logran acelerar las deportaciones como quieren o si las dudas sobre los costos y la efectividad frenan un poco la maquinaria.