¿Sin Agua Ni Luz y Por Culpa de Quién? Activista Denuncia Miseria en Edificio Cubano

Activista cubano Adelth Bonne Gamboa denuncia 17 días sin agua para un edificio en La Habana. Vecinos, incluyendo ancianos y enfermos, luchan por conseguir pipas de agua.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la cosa: 17 días sin que corra una gota de agua por las tuberías. Eso es lo que están viviendo en un edificio de La Habana, y el activista Adelth Bonne Gamboa salió a pegar el grito al cielo.

La gente está vuelta loca, pidiendo ayuda para comprar agua en camiones cisterna, porque la sed aprieta y la cosa se pone fea.

¿Y esto dónde pasó y cuándo?

Todo este bochinche está pasando en un edificio en La Habana. Llevan ya 17 días así, sin servicio de agua corriente. El problema viene de largo, pero ahora es que la cosa se puso color de hormiga.

Lo peor es que entre los que están sufriendo están personas mayores, de esas que ya caminan con cuidado, y hasta pacientes con enfermedades graves, que necesitan el agua para vivir, no para darse lujos.

¿Y a quién le cae el Sayó? ¿Por qué esto importa?

Bueno, la cosa es clara: sin agua no se puede vivir. Esto afecta a todos los que están en ese edificio, pero sobre todo a los más vulnerables. Imagina tener que depender de que alguien te traiga agua en pipa.

El activista Bonne Gamboa lo dice claro: esto es un problema de gestión, de que las cosas no funcionan como deben, y le echa la culpa al Gobierno por dejar a la gente así, sin servicios básicos.

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Por un lado, está Adelth Bonne Gamboa, que es el que está denunciando la situación y pidiendo ayuda. Él dice que los vecinos necesitan juntar 100 mil pesos cubanos para comprar las últimas pipas de agua que van a llegar.

Por otro lado, está el Gobierno, que hasta ahora no ha dicho ni pío sobre este caso en específico. Pero la gente sabe que los problemas con el agua y la electricidad son cosa de todos los días en Cuba.

Y entonces, ¿qué viene ahora?

Pues mira, lo que está claro es que la gente va a seguir luchando por tener agua. Habrá que ver si el Gobierno se decide a hacer algo o si la solidaridad entre vecinos y activistas será lo único que mantenga a flote a la gente.

Lo que sí está en el aire es la paciencia de los cubanos, que ya están cansados de pasar trabajo con lo básico. Habrá que seguir de cerca a ver qué pasa con este edificio y con otros que anden igual.