¡Tremendo bochinche en Camagüey! ¿Un cartelazo que le saca los colores al gobierno?
Un misterioso cartel del movimiento Cuba Primero apareció en Camagüey, desatando el chismorreo y mostrando que la gente sigue buscando cómo protestar, aunque sea en la sombra.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte que el último bochinche viene calentito desde Camagüey. Resulta que apareció un cartel, así de la nada, dándole un empujón al movimiento Cuba Primero.
Imagínense el revuelo que esto causó. Esto no es solo un papel pegado, ¡es un bofetón silencioso a la cara del régimen!
El periodista Javier Díaz, que no se pierde ni un chisme, lo soltó en sus redes sociales. Esto deja al descubierto cómo la gente le busca la vuelta para protestar, cuando no hay otra forma, usando el método clandestino.
Dónde y cuándo
El chismecito, como les decía, se cocinó hace poco en la mismísima ciudad de Camagüey. Imagínense las calles de noche, tranquilas, casi desiertas, y de pronto, ¡zas!, aparece el cartel.
Díaz, con su ojo de lince, contó que la cosa es que Cuba no está tan llena de cámaras como nos quieren hacer creer. Hay muchos rincones oscuros y silenciosos que son perfectos para estas movidas.
No es la primera vez que pasa algo así; ya se han visto grafitis y mensajes por otras provincias, demostrando que la resistencia tiene muchas caras.
Por qué importa
¡Esto es un temazo! ¿Por qué? Pues porque demuestra que el control no es absoluto, mi gente. La gente está harta y, como no hay una puerta abierta para quejarse, se inventan una ventana.
Este cartel es un espejo de la frustración que muchos llevan por dentro. Cuando te tapan la boca por todos lados, hasta un papelito pegado en la pared se vuelve un grito de guerra.
Afecta a todo el mundo que siente el nudo en la garganta y la necesidad de expresarse, aunque sea en secreto.
Qué dicen las partes
Por un lado, Javier Díaz, con su olfato periodístico, dice que la falta de democracia empuja a la gente a esconderse para hablar. Explica que, como una protesta a la luz del día te puede llevar a la policía o a un lío, la clandestinidad se convierte en un chaleco antibalas.
El movimiento Cuba Primero, por su parte, es de esos que hablan de nación pero critican al sistema. Y claro, las autoridades siempre están ahí, dándoles palo, criminalizándolos por sus ideas, lo cual les obliga a actuar en la sombra.
En las redes, la gente está dividida: unos ven puro valor y resistencia, otros, la triste prueba de la represión. El gobierno, sobre este caso específico, no ha dicho ni pío.
Qué viene ahora
Pues miren, la cosa no se va a quedar aquí. Esto del cartelito en Camagüey es solo una señal más de que hay un malestar social que va creciendo sin parar.
La gente, aunque no lo digan en voz alta, está buscando cómo desahogarse y seguir expresándose. Este tipo de actos refuerza la idea de que la ciudadanía, a pesar de las limitaciones, busca siempre cómo hacer oír su voz.
Vamos a seguir viendo estas pequeñas rebeliones silenciosas, estos “bochinches de pared”, mientras no haya por dónde más expresar la verdad del pueblo. Hay que tener los ojos bien abiertos, porque el muro tiene orejas... ¡y también voz!